Vivir en un vecindario en llamas

Claudio Fantini trata con ‘La tenue virtud’ de que los uruguayos tomen plena conciencia de sus cualidades democráticas y de que las preserven a toda costa

En un país de 3,4 millones de habitantes, rodeado de dos gigantes sumidos en una profunda crisis, muchos se preguntan hasta qué punto Uruguay podrá resistir al caos económico de Argentina y a la degradación institucional y democrática que sufre Brasil.

La publicación de la La tenue virtud. Uruguay como excepción al caos en la región, del periodista Claudio Fantini, ha llegado pertinente, casi profética, ya que pudo captar el momento actual, a pesar de que nadie pronosticó la serie de turbulencias que sacudieron a la región en 2018. Fantini, de nacionalidad argentina y corazón rioplatense, compara la situación en varios países latinoamericanos tratando de que los uruguayos tomen plena conciencia de sus cualidades democráticas y de que las preserven a toda costa.

“En el pueblo uruguayo, en sus deportistas, en sus artistas y en su clase dirigente (el resto de los Sudamericanos) encuentran, en términos generales, un nivel de decencia, humildad y sentido común que no hallan en sus respectivos países”, escribe el autor. Los datos son conocidos en la región: Uruguay tiene la mayor clase media y las menores diferencias sociales de Sudamérica. En medio de 12 años de crecimiento económico ininterrumpido, el país ha avanzado en una ambiciosa agenda de derechos: despenalización del aborto, legalización de la marihuana, matrimonio gay, ley de protección de las personas trans…

La base de construcción de esta isla de estabilidad ha sido la moderación, lentitud en las decisiones, la capacidad política de crear consensos y el apego a la institucionalidad republicana.
¿Son conscientes los uruguayos de esa virtud y podrán conservarla? El autor piensa que no se debe de dar nada por seguro en estos tiempos de violencia y demagogia. Al final del libro, el actual presidente del país, el socialdemócrata Tabaré Vázquez, así como dos expresidentes, Julio María Sanguinetti (Partido Colorado, conservador) y Luis Alberto Lacalle (Partido Nacional, centro derecha) ofrecen su visión, contrapuesta, de la realidad mundial y uruguaya. Forman parte de una generación de políticos (todos superan los 75 años) con una noción profunda de la democracia y el republicanismo. Para Uruguay, el relevo será un desafío que llega en medio de fuertes turbulencias en la región.

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