Los caballeros de la mesa ratona

Desde el vamos, se advirtió que la herencia era tan grave que el pos-kirchnerismo necesitaba un acuerdo nacional.

Las correcciones y las decisiones acertadas no salen de los brindis triunfales, sino de los malos tragos que producen los errores cometidos. Brindar por triunfos puede embriagar, mientras que un trago amargo puede despertar la lucidez de la humildad.

El mal trago financiero parece haber sacudido la embriaguez que fue ensimismando a Mauricio Macri en una mesa que se achicó, dejando afuera a gente valiosa que procuraba entendimientos con la oposición.

Golpeado por la realidad, el Presidente miró más allá de quienes lo rodean, llamó a los propios que había marginado y habló por primera vez de un “gran acuerdo nacional”.

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Estados unidos potenció el conflicto: Fiesta con funerales

Netanyahu, su esposa Sara, Ivanka y su esposo Jared. Selfie frenta a la embajada de Estados Unidos en Jerusalén.

La inauguración de la embajada norteamericana en Jerusalén tuvo como contracara protestas y medio centenar de muertes.

Netanyahu, su esposa Sara, Ivanka y su esposo Jared. Selfie frenta a la embajada de Estados Unidos en Jerusalén.
Bella, sonriente y vestida a la moda, Ivanka Trump descubría una placa imponente con el nombre de su padre, en la puerta de la embajada que se estaba inaugurando. En ese mismo instante y por esa misma razón, miles de palestinos protestaban y soldados israelíes les disparaban, matando a más de medio centenar.

Seguramente, Hamas alentó la marcha hacia la frontera para que se produjera el enfrentamiento y corriera sangre palestina. Los cadáveres de su pueblo son los misiles que Hamas lanza contra la imagen de Israel en la opinión pública mundial. Pero en este caso, lo increíble es la gratuita escusa que implica haber elegido un día inadecuado para hacer algo equivocado.

En el discurso televisado de Trump en el acto inaugural de la embajada norteamericana en Jerusalén, Donald Trump habló como si el traslado de la sede diplomática fuese un acto suyo a favor de los israelíes. No es así. Leer más

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Trump rompe el acuerdo nuclear

La gravedad de que Washington abandone un compromiso asumido y que Irán estaba cumpliendo. Falacias en el argumento de Trump.

Trump cumplió otra de sus promesas de campaña. Pero eso no es precisamente bueno. Lo mejor que podría pasar con muchas de sus promesas electorales, es que no las cumpla.

Por caso, habría sido bueno que no cumpla lo que prometió sobre los inmigrantes. Pero está cumpliendo y por eso hay miles de deportaciones que los devuelven a esos países a los que Trump llama “agujeros de mierda”. También habría sido bueno que faltara a su compromiso de amurallar la frontera con México, o retirar a Estados Unidos de acuerdos como el de París sobre cambio climático.

En lugar de esos razonables incumplimientos, el magnate inmobiliario ha cumplido sus promesas más demagógicas y extremistas. Y eso es malo para los norteamericanos ni para el mundo.

Tampoco es bueno para el mundo que haya tomado una decisión coherente con su demoledora crítica electoralista al acuerdo nuclear con Irán. Sin pensar que a ese pacto lo firmaron los líderes de Alemania, Francia, Gran Bretaña, Rusia y China, además de Obama, a quien profesa un aborrecimiento oscuro y viscoso, el presidente norteamericano lo ha descripto como una reverenda estupidez que no sirve para nada.

Sin embargo, haber ofendido a las potencias descalificando el acuerdo de ese modo, no fue lo peor. Lo peor fue que actuara en consecuencia. Además del pacto por el que la OIEA lleva años monitoreando la actividad nuclear de Irán, lo que ha quedado herido de muerte es la negociación y el acuerdo como instrumentos para evitar conflictos. Leer más

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Leña al fuego

Unos lloran lo que otros festejan. Ese punto de partida explica el laberinto trágico en el que deambula la historia de la relación palestino-israelí.

Hace setenta años, en el Museo de Arte de Tel Aviv, David Ben Gurión anunciaba la creación del Estado judío. Al mismo tiempo, y contra esa fundación decidida en la ONU mediante una resolución que imponía también la creación de un Estado palestino, comenzó la guerra de los vecinos árabes contra el país recién nacido. Ese conflicto implicó para la población palestina la Nakba: catástrofe.

En aquella primera guerra árabe-israelí desatada en 1948, centenares de aldeas palestinas desaparecieron en desplazamientos que alcanzaron al setenta por ciento de la población, según las estadísticas árabes.

En la desventura palestina tuvieron responsabilidad los países árabes que rechazaron la resolución de Naciones Unidas para la creación de los dos Estados, lanzando la primera de varias guerras. Pero está claro que, al cumplirse 70 años de aquellos acontecimientos con la cuestión palestina sin resolver, aunque por esa falta de resolución haya culpas en todas las partes del conflicto, inaugurar la embajada de Estados Unidos en Jerusalén resulta una provocación absolutamente innecesaria. Un acto que solo puede agravar el tránsito por estos días ardientes, en los cuales, además, comienza el Ramadán. Leer más

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La madre de todas las batallas

Israel e Irán llevan largo tiempo librando una guerra fría que comenzó poco después de que el ayatola Jomeini creara la República Islámica sobre la tumba de la dinastía Pahlevi.

Ya habían tenido varios choques indirectos. Por caso, las confrontaciones de Israel con Hizbolá en el sur del Líbano y la Alta Galilea, era un choque indirecto con la República islámica porque la milicia chiita libanesa responde a Teherán. Lo mismo implican los roces fuertes de Israel con el ejército de Bashar al Asad, brazo armado del régimen alauita de Damasco, que está estrechamente aliado a la teocracia persa.

Pero lo que ocurrió en las últimas horas fue distinto. Por primera vez, y de una manera muy intensa, el ejército del Estado judío se enfrentó directamente con el de Irán. La fuerza expedicionaria iraní Al Quds, comandos de elite enviados por Teherán a defender el régimen de Asad, lanzó veinte misiles Grad y Fajr sobre bases israelíes en las Alturas del Golán y el Estado judío respondió con lluvia de misiles arrasando casi medio centenar de posiciones iraníes y causando decenas de bajas. Leer más

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Justificación insuficiente

Un argumento implícito y otro explícito apuntalan la decisión de Trump. Pero los dos parecen insuficientes para justificarla.

El explícito tiene dos componentes. El primero es que se trata de un acuerdo incompleto porque no abarca ni los misiles iraníes ni la presencia militar iraní en Siria. Lo que responden sobre esto los defensores del acuerdo, es que se negoció la cuestión nuclear. Las otras cuestiones, sin dudas preocupantes, pueden ser negociadas posteriormente.

El segundo componente del argumento explícito es que el régimen mintió al negar, desde un principio, que su plan nuclear contuviera un programa militar secreto. A esta tesis la apuntala Benjamín Netanyahu, mostrando unos archivos iraníes obtenidos por el Mossad. Esos archivos revelan que Irán tenía un plan secreto, a pesar de las veces que lo negó. Al respecto, se debe señalar que el informe no dice que Irán “tiene”, sino que “tuvo” ese plan. Lo segundo es que eso no es ninguna novedad. De hecho, si las potencias que negociaron con la teocracia persa le hubieran creído cuando lo negaba, entonces no habrían tenido razones para negociar y buscar un acuerdo que permitiera evitar que Irán produjera un arsenal nuclear.
Si negociaron hasta que Teherán aceptó ponerse bajo observación permanente de los expertos de la ONU en cuestiones nucleares es, precisamente, porque nunca le creyeron al régimen. En rigor, ningún Estado responde “si” a la pregunta de si tiene un programa secreto para fabricar bombas atómicas. Por eso es un plan “secreto”. Esa es la razón por la cual, cuando se trata de regímenes oscuros, hay que negociar hasta que desistan del plan y se dejen inspeccionar. Leer más

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El show de la paz

Donald Trump planea reunión con el líder norcoreano y alimenta su propia candidatura a una distinción impensada.

Poco después de haber estado despeinando el cielo japonés con misiles que sobrevolaban Hokkaido, y de haber sacudido los sismógrafos asiáticos con detonaciones subterráneas que incluyeron una bomba termonuclear, Kim Jong Un fue elogiado por Donald Trump y recibido con abrazos y besos por el presidente surcoreano.

La desmesura caracteriza al insólito acercamiento del líder de Corea del Norte a los países que poco antes había amenazado con un ataque que los convertiría en “infiernos ardientes”. Confirmando la extraña desmesura, el presidente surcoreano propuso a Trump para el Nobel de la Paz.

Aunque esa distinción se hayan otorgado a varios personajes cuestionables, resulta desopilante que, para Moon Jae In, el premio que recibieron Mandela y Luther King deba entregarse al hombre que más dañó la imagen de Estados Unidos por sus xenófobas políticas inmigratorias, por sus gestos y pronunciamientos racistas, por insultar a países pobres llamándolos “agujeros de mierda” y por denostar a los mexicanos.

¿Cuál habría sido, según el presidente Moon, el aporte de Trump al cambio de Kim Jong Un? ¿Haber amenazado con “devastar” Corea del Norte? ¿Una amenaza de genocidio se premia con un Nobel? ¿Fue aquel exabrupto lo que causó el giro norcoreano? ¿Por qué Kim sacrificaría su arsenal firmando un acuerdo con Trump, justo cuando está por sacar a Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán?
Más lógico es pensar que, si de verdad hay un cambio y no una actuación como las que tantas veces hicieron su padre y su abuelo, se debe a que China por primera vez aplicó sanciones, en lugar de simularlas. Corea del Norte no puede subsistir sin el petróleo que le envía China y sin que Beijing le compre su carbón. Y Xi Jinping apretó al líder norcoreano porque éste lo desafió asesinando a un protegido de China: su hermano Kim Jong Nam.

Desmesurado. El encuentro de los líderes coreanos debía ser sobrio. Al fin de cuentas, quien cruzaba la frontera es considerado un criminal atroz. Fue Corea del Sur la que denunció que, al asumir, ejecutó a su tío Jang Song Taek haciéndolo devorar por 120 perros hambrientos. Seúl también reveló centenares de asesinatos en sus recurrentes purgas y dijo que, a un ministro que se durmió durante un discurso suyo, lo hizo fusilar con un cañón antiaéreo.

A esos crímenes los denunció el país cuyo presidente recibió al supuesto monstruo con abrazos, sonrisas y fotos tomados la mano.

Debió primar la sobriedad pero primó la euforia. Kim fue recibido como si fuera un héroe de la paz y no el hombre que hizo asesinar a su hermano en el aeropuerto de Kuala Lumpur. Tanto espectáculo da la sensación de un gran acto publicitario. Las estrellas de esa publicidad son Moon, Trump y el líder norcoreano al que se brindó el escenario mundial para que su imagen de dictador totalitario sea reemplazada por la de pacificador.

La desmesura parece ocultar algo. Por caso, un acuerdo entre los tres para montar un espectáculo que los promocione como grandes estadistas. Y sobre la desnuclearización prometida se verá después.

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Sabato, el escritor sin prólogo

Ernesto Sábato reconoció que fue pésimo reunirse con el general Jorge Rafaél Videla tras el golpe de estado de 1976.

Lo más valioso del humanismo de Ernesto Sabato es que se erguía, vigoroso, sobre el oscuro escepticismo que merodeaba en su mente. Ser humanista no tiene mayor mérito si se posee una mirada candorosa sobre la condición humana. Sabato no la tenía, pero lo mismo defendía la libertad, la integridad y la dignidad de las personas.

Al cumplirse siete años de su muerte, el país volvió a mostrarse distante con la creación y con la entrega de aquel hombre de sombría lucidez. Los olvidos y las apatías describen a una sociedad. Y no habla bien de los argentinos que, una vez más, hayan sido muy pocos los que evocaron al dueño de una vida sobria y dedicada a retratar y a defender lo humano.

Quizá por esa apatía, un grupo de apologetas de crímenes con “justificación” ideológica pudo ultrajar el voluminoso Nunca más para quitarle el prólogo de Sabato.

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El pecado estructural

Hablaron, recordaron, lloraron, creyeron en el perdón que les pidió el Papa y le agradecieron haberlos recibido en Santa Marta.

Pero los tres chilenos que en la adolescencia fueron abusados, como otros miles de niños en Chile, por sacerdotes que recibían protección de la jerarquía eclesiástica, le advirtieron a Francisco que debe pasar de la palabra a la acción y de manera urgente, porque se trata de una verdadera “epidemia” dentro de la Iglesia.

Las víctimas de monseñor Fernando Karadima señalaron un punto clave, aunque no usaron el término correcto. No se trata de casos aislados, sino de una problema general. Pero “epidemia” no es la mejor metáfora, porque las epidemias no son permanentes sino episodios temporales, mientras que la perversión sexual con menores seguramente lleva siglos.

En el campo de las metáforas médicas, sería más adecuado hablar de un “mal congénito” en un cuerpo con establecimientos educativos en manos de personas con autoridad percibida como superior, casi sagrada, sobre los fieles. Además, esas personas con tanto poder, en particular sobre los niños y los adolescentes a los que educan, no llevan una vida sexual normal porque la tienen prohibida.

En síntesis, la pedofilia no es un problema accidental sino estructural en la Iglesia católica. Lo que ocurre en este tiempo histórico es una desinhibición de la prensa y la sociedad para investigar un problema que no tiene por qué haber surgido en estas décadas, ya que los rasgos que la producen tienen muchos siglos de existencia. Lo nuevo es que el muro de silencio se haya roto.

Las primeras difusiones de casos, ocurridas en Estados Unidos, fueron un goteo condenado a convertirse en diluvio torrencial.

El esquema de protección contra-judicial que siempre existió en la Iglesia, era en sí mismo una atracción para pedófilos, ya que, de ser denunciados por alguna de sus víctimas, no eran entregados a la policía como cualquier ciudadano que delinque, sino que eran cambiados de diócesis. A lo sumo, recibían una amonestación interna.

Eso empezó a cambiar cuando Ratzinger se convirtió en pontífice. Bergoglio continuó el camino de menor tolerancia con los delitos sexuales de los sacerdotes contra menores. Ellos comenzaron a desmantelar los mecanismos de encubrimiento que existen desde siempre. Pero esa mayor firmeza aún no enfoca la cuestión de fondo: se trata de un problema estructural. Por lo tanto, la forma de afrontarlo de verdad no es actuando sólo sobre las consecuencias, sino atacando las causas. Y las causan están en la estructura de la Iglesia.

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La euforia y la duda

La desmesura es el rasgo de este acercamiento norcoreano a los enemigos que hasta hace poco amenazaba con bombas termonucleares y misiles intercontinentales. Si algo faltaba para confirmarlo es la desopilante propuesta del presidente surcoreano: dar el Nobel de la Paz a Trump.

El presidente que más dañó la imagen de Estados Unidos en el mundo por sus gestos y pronunciamientos racistas, por equiparar a manifestantes antirracistas con miembros del Ku Klux Klan, por su desprecio a países a los que llama “agujeros de mierda”, por las deportaciones masivas, por levan- tar un muro y denostar a los mexicanos, sería para Moon Jae-in merecedor del pre- mio que recibieron Luther King y Mandela.

Por cierto, también lo recibieron muchos líderes controvertidos. Pero la pregunta es: ¿cuál habría sido el aporte de Trump al giro norcoreano? ¿Haber dicho que “devastaría” con misiles su país? ¿Cree Moon Jae-in realmente que esa amenaza de genocidio hizo cambiar a Kim Jong-un? Leer más

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