Medio Siglo de poder absoluto

Fidel fue un protagonista de la historia. Un protagonismo que tuvo luces muy brillantes y sombras muy oscuras.Perteneció a esa estirpe de hombres destinados a marcar la historia anotando su nombre con mayúsculas en capítulos que atravesarán los tiempos dividiendo aguas. En todo caso, su casi medio siglo de poder total revela dos hechos evidentes: Fidel Castro fue un dictador, pero fue el más lúcido e imponente de los dictadores de América latina.

Desde esta perspectiva, es un error amontonarlo con tiranos de la calaña de Somoza, Duvalier, Castillo Armas, Ríos Mont o Stroessner, entre muchos otros. El suyo fue un largo reinado absolutista y él, un Luis XIV creativo y vigoroso, también implacable y manipulador, que construyó un modelo incapacitado para generar desarrollo con libertades públicas e individuales, al tiempo que eficiente para generalizar un ascetismo chato pero a salvo de la miseria y con excelentes niveles de educación y salud.

Jruschev para que la Unión Soviética lanzara un ataque nuclear sobre Nueva York.

En esos primeros años de la Revolución, Castro mostró su genial capacidad para resaltar logros y magnificarlos y también para ocultar fracasos. En la memoria histórica se diluyó el primer proyecto económico de la Revolución, que piloteó Ernesto Guevara como ministro de Industria y presidente del Banco Central, rotundo fracaso que desembocó en la partida del Che y en la sovietización de Cuba.

Ese proceso implicó la instauración del modelo de planificación centralizada y un papel dentro del Comecon, división internacional del trabajo del Pacto de Varsovia, que impidió a la isla desarrollar otras industrias pero le permitió acceder al apoyo para desarrollar la medicina con excelencia.

A la vez, tal pertenencia impuso a Cuba una función en la Guerra Fría; por eso, aunque también por convicción ideológica y cuestiones estratégicas, el régimen de Castro apoyó guerrillas latinoamericanas y se involucró en la Guerra de Angola, a favor del régimen comunista que fundó Agostino Neto en su lucha contra la milicia de Jonás Zabimbi. Prolijamente alineado con el Kremlin, el líder cubano votó en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU contra sanciones a la dictadura argentina, porque Videla saboteó un boicot al vender carne y granos a la Unión Soviética.

 

Sobreviviente

El poder de Castro logró sobrevivir a realidades bochornosas, como la emigración de balseros en un goteo constante que tuvo picos de intensidad, por ejemplo la “crisis de los marielitos”, que Fidel, con oscura astucia, terminó usando para desestabilizar al gobierno de James Carter al limpiar las cárceles de delincuentes comunes y embarcarlos a Florida.

Esa inmensa habilidad para convertir lo adverso y vergonzoso en propaganda a su favor también se vio en el caso Elián González, una de las tantas tragedias en ese mar que muchos atraviesan en destartaladas embarcaciones.

Pero el mejor ejemplo del don de volver a su favor lo que debería perjudicarlo está en el embargo norteamericano, mediante el cual la estupidez imperial y el extremismo obtuso de la dirigencia cubano-estadounidense fortalecieron al régimen.

En una nueva sorpresa para el mundo, su poder sobrevivió al colapso soviético. La consecuencia inmediata fue el llamado “período especial”, una apertura económica que desarrolló al turismo como industria mediante la inversión extranjera y abrió cierto espacio a la iniciativa privada. Pero, al pasar lo peor de la tormenta, Castro volvió al rigor colectivista.

Fidel fue también el artífice del culto a su persona que, mediante el aparato de propaganda y la intelectualidad orgánica, logró imponer la convicción de que Cuba era él, la dignidad nacional era él y la Revolución era él.

Desde ese pedestal de prócer viviente cometió graves arbitrariedades contra otros revolucionarios. Por tener voz propia y reclamar apertura y pluralismo, el revolucionario Huber Matos (el legendario “comandante Camagüey”) fue encarcelado durante 25 años, mientras que Hilda Molina, la científica a la que Cuba debe buena parte del prestigio de su medicina, perdió hasta el derecho de ver a sus nietos.

El lado oscuro de su régimen se vio también en los grupos de choque para disolver actos opositores y amedrentar a los críticos; en los presos políticos, y en el maltrato a sus familiares. Como signo del trato implacable a la disidencia, la hermana y la hija de Fidel tuvieron que vivir en el destierro.

Fidel es el joven que escribía artículos contra la corrupción de Batista. También el rebelde que atacó el cuartel Moncada y el héroe que cruzó el Golfo de México en el Granma, peleó en la Sierra Maestra, creó el primer socialismo en el continente y lo defendió en Playa Girón.

Ese socialismo devino en un régimen personalista que lo controló absolutamente todo y que envejeció de mal modo.

La monumentalidad del funeral refleja la veneración que sienten por él algunas izquierdas. Los aparatos de propaganda saben sacralizar a sus próceres, porque sus herederos necesitan su protección espectral.

Al poder, junto al Che

1958. Fidel anunció la guerra total en el país y pidió apoyo a la población para derrocar al dictador Fulgencio Batista. En mayo, Batista envió 17 batallones contra los rebeldes, pero los revolucionarios consiguieron una serie de inesperadas victorias. En diciembre, el Che inició la batalla de Santa Clara, donde lograron descarrilar un tren blindado cargado de armas que se dirigía a la capital. Consiguieron deserciones y rendiciones masivas de las tropas de Batista.

1959. Batista huyó del país y se declaró el triunfo de la Revolución. Castro habló desde el balcón en Santiago de Cuba.

1960. El 7 de mayo de 1960, Cuba y la Unión Soviética iniciaron relaciones diplomáticas y acciones de colaboración militar y económica. Moscú se comprometió a proteger militarmente a la isla. Se inicia un programa de nacionalización de empresas extranjeras, sobre todo estadounidenses. Este mismo año, ante una multitud reunida en la Plaza de la Revolución, Fidel impulsó un sistema de vigilancia colectiva: los Comités de Defensa de la Revolución.

Share

Comentarios