Las dos derrotas de Cristina Fernández


Buenos Aires es el escenario en el que más claramente se ven los dos traspiés. Allí se libró “la madre de todas las batallas” para Cristina Fernández y para su partido, porque en la provincia tenían que conjurar el ascenso vertiginoso de la nueva estrella del firmamento peronista, Sergio Massa; mientras que en la Capital Federal tenían que lograr el segundo puesto (ni siquiera ganar) dos candidatos que representan “el modelo” y la esencia política del kirchnerismo.
Fue una derrota personal de la presidenta y una derrota ideológica del kirchnerismo.

El veredicto de las urnas fue un triunfo arrasador de Massa en ese distrito donde el gobierno nacional ha invertido la mayor cantidad de esfuerzo y dinero para controlar. También un bochornoso tercer puesto para Daniel Filmus y Juan Cabandié, los kirchneristas puros que intentaron sin éxito salvar la ropa en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Pero hay algo más para medir la magnitud del retroceso ideológico y personal de la presidenta argentina. Es un dato paradójico, que podría pasar desapercibido, y sin embargo contiene un elemento revelador: Martín Insaurralde, el candidato que la propia Cristina eligió para mantener su dominio en la principal provincia argentina, sacó casi tres puntos más que en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) de agosto.

¿Por qué tiene significación este crecimiento, si no sirvió para impedir una debacle mayor que la sufrida hace dos meses? Porque a la campaña de Insaurralde en las PASO la lideró personalmente Cristina.

En agosto, ella se puso la campaña de su elegido al hombro y fue la figura protagónica del proselitismo electoral. El fracaso rotundo en esa elección primaria la hizo bajarse del escenario y confiar la suerte del candidato kirchnerista a las manos de Daniel Scioli, el gobernador tan despreciado en el kirchnerismo.

A esos inútiles pero reveladores tres puntos más que Insaurralde logró el domingo, los consiguió no solo sin Cristina al lado, sino también derechizando el discurso casi al punto de proponer mano dura contra la delincuencia.

Más grave aun es que al candidato kirchnerista le haya ido un poco mejor ostentando a su pulposa y despolitizada novia de la farándula, Jésica Cirio, en la tapa de Caras, la emblemática revista de las frivolidades de los “ricos y famosos”.

La paradoja es que esas decenas de miles de votos que sumó este domingo no le sirven al candidato doblegado por Sergio Massa, ni fortalecen a Daniel Scioli con vistas a las presidenciales del 2015. Pero sobre todo parecen mostrar que, a esta altura de su gobierno, la presidenta y el ideologismo kirchnerista restan en lugar de sumar.

Share

Comentarios