La política a los pies de Tinelli


Ya no es el dueño absoluto del rating, pero Marcelo Tinelli sigue siendo el sumo sacerdote en el altar de la audiencia televisiva. Allí van y se arrodillan los políticos que quieren trepar en las encuestas a cualquier precio. Y Tinelli ostenta impúdicamente ese poder.
Esta semana participó de su show Martín Insaurralde, el exintendente kirchnerista de un distrito clave bonaerense y el candidato que CFK eligió para enfrentar al renegado Sergio Massa, en las últimas legislativas. Pero el conductor quería más. Tomó el teléfono, llamó a Daniel Sicioli y el gobernador bonaerense lo atendió y participó.

No saciado, telefoneó al diputado Massa. Y la nueva estrella del firmamento opositor también lo atendió y fue parte del show. El conductor fue por más y lo consiguió: el jefe de Gobierno de Buenos Aires, Mauricio Macri, respondió gustoso.

Embriagado de poder mediático, marcó el número de la presidenta, pero no tuvo respuesta. ¿Pensaba que también ella se inclinaría para recibir la bendición del rating? Posiblemente, a Cristina le costó no atender, porque la sobredosis de cadenas nacionales muestra su gusto por la exhibición mediática. Pero no podía hacer lo mismo que dos kirchneristas a los que aprecia poco, Insaurralde y Scioli; un exkirchnerista al que detesta, Massa, y el opositor al que anatemiza como neoliberal, vacío y frívolo.

Hizo bien la presidenta. Su “No” a Tinelli no sólo la diferenció de un largo pelotón de dirigentes que, por subir un par de puntos en las encuestas, le bajan un par de categorías a la política. También la diferenció de su propio marido, Néstor Kirchner, quien sí le atendía el teléfono al showman.

Tinelli no habrá querido voltear al expresidente Fernando De la Rúa cuando fue a su programa, pero quiso, como siempre, arrodillar la política a sus pies. Y en medio del tembladeral económico de aquel momento, la política no pudo volver a ponerse de pie.

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