Horroroso déjà vu en Gaza

 

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Fracasó la oración conjunta del Papa con Shimon Peres y Mahmud Abbas en El Vaticano; fracasó patéticamente la gestión de John Kerry para revivir la negociación palestina-israelí y, ante el monstruoso déjà vu entre Hamas y el Estado judío, fracasó la tregua propuesta por Egipto para detener esta nueva oleada de muerte y destrucción.

De haber tenido éxito la iniciativa de El Cairo que inmediatamente apoyaron Qatar y Turquía, esta confrontación podría equipararse en las estadísticas con la que estalló en 2012 y pudo detener en el octavo día una mediación egipcio-norteamericana. Aquel choque armado, recordado por el nombre de la ofensiva israelí «Pilar Defensivo», tuvo como saldo fatal a 170 palestinos y seis israelíes.

El fracaso de la tregua podría, en cambio, asemejar la actual batalla a la que, en 2008 y recordada por la operación «Plomo Fundido», duró 22 días y causó la muerte de 13 israelíes y 1.700 palestinos.

La iniciativa de Egipto estaba mal planteada y Hamas justificó en ello su decisión de no acatarla, a pesar de que la había acatado Israel. Sin embargo, que la principal víctima esté siendo el pueblo de Gaza ameritaba otra actitud del régimen que lidera Ismail Haniye.

Casi 200 muertos de un lado y sólo uno del otro, prueban que los misiles israelíes están golpeando demoledoramente, mientras que los proyectiles de Hamas están siendo, en su gran mayoría, atajados por el sistema antiaéreo llamado «Cúpula de Hierro».

Ante semejante desproporción, Hamás debió aceptar la tregua y si no lo hizo es porque su ofensiva no pasa por los cohetes Kasam y Grad que está disparando contra los israelíes, sino por las fotos de los niños palestinos muertos y la destrucción que están recorriendo el mundo y haciendo blanco sobre la imagen de Israel.

Esas fotos son los misiles que la Cúpula de Hierro no puede atajar.

En la opinión pública internacional, una vez más gana Hamas. Es en esa dimensión donde plantea su ofensiva y allí las víctimas propias no debilitan, sino que fortalecen.

Que sus proyectiles sean sus propios muertos muestra que el pueblo de la Franja de Gaza no sólo es víctima de la brutal ofensiva israelí, sino también de la terrible estrategia de sus propios líderes.

La frialdad de Hamas al usar la victimización de gente indefensa ¿libera a Israel de responsabilidad en este nuevo déjà vu de escenas sangrientas? No, porque la realidad de hacinamiento y carencias reinantes en un territorio que, bloqueo mediante, se parece a una ratonera con la mayor densidad poblacional del mundo, no puede engendrar un régimen que no sea lunático y fanatizado como Hamas.

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