Gaza a la intemperie

El mundo debe repudiar las bombas israelíes que matan niños en Gaza. Pero también las bombas que no logran matar niños en Israel porque las ataja un sistema antimisiles y porque los radares encienden las alarmas y la gente tiene a mano un refugio.

Si los israelíes no estuvieran protegidos, las fotos de destrucción y niños muertos también saldrían de Israel.

El mundo debe repudiar el impiadoso bombardeo israelí sobre una población indefensa, y debe repudiar también los misiles de Hamas que procuran, sin éxito, masacrar israelíes. Repudiar además al régimen de Gaza no haber construido refugios antiaéreos ni usar los petrodólares que recibe de Qatar y otros países para comprar radares y montar sistemas de alarmas.

Repudiarle, en síntesis, dejar deliberadamente su pueblo a la intemperie, para mostrar al mundo los niños palestinos destrozados por la brutal ofensiva israelí.

El mundo también debe cuestionar la negligencia de Ariel Sharon al retirar los asentamientos de Gaza sin dar participación al gobierno palestino, agravando la debilidad de Mahmud Abbas (quien no lanzó ni lanzaría misiles contra Israel) y allanando el camino a que Hamas expulsara de Gaza al Fatah, para imponer un régimen totalitario.

Otra responsabilidad israelí está en seguir ampliando en Cisjordania asentamientos que horadan la autoridad del presidente Abas. Pero también son responsables los ricos emiratos que podrían hacer de Gaza una Dubai sobre el Mediterráneo, negociando con Israel una paz con prosperidad garantizada, pero en lugar de eso financian una guerra sin protección para el pueblo gazatí.

Con la ofensiva terrestre, Israel está descubriendo que Hamas aplica la estrategia del vietcong en la jungla. Miles de túneles discurren bajo los centros urbanos con salidas secretas en innumerables puntos. Los civiles estarían a salvo en esa red subterránea cada vez que llueven bombas israelíes, pero esa red de pasadizos son para refugiar jefes y para combatir como lo hacían los milicianos de Ho Chi Ming. Se asoman, disparan y se vuelven a sumergir en las entrañas de la ciudad.

Hamas ha perfeccionado un sistema de emboscadas inspirado en los túneles selváticos de Nguyen Van Giap, el genial estratega del Vietcong. Eso explica que esta incursión terrestre ya tenga más del doble de bajas que las sufridas en la Operación Plomo Fundido, del 2008.

Pero además de matar soldados, Hamas busca capturarlos, como hizo en 2006 con Guilad Schalit, el soldado que en el 2011 canjeó por un millar de milicianos apresados en el Estado judío. Una estrategia más legítima y menos monstruosa que exponer a los niños palestinos a las bombas despiadadas de Israel.

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