El Papa en la jugada chavista

Es el pronunciamiento público más duro de la iglesia venezolana y lo hizo un allegado al Papa: monseñor Diego Padrón. La pregunta es si semejante crítica no llega demasiado tarde. La iglesia local siempre consideró una calamidad al gobierno de Maduro. Pero el Papa se prestó a las tretas chavistas para ganar tiempo. De ese modo, resultó tan funcional a Maduro como los otros mediadores: Rodríguez Zapatero, Samper, Torrijos y Fernández. Queriendo o no, el jefe de la iglesia y esos ex gobernantes ayudaron al gobierno a ganar tiempo hasta pasar una fecha clave (hoy) a partir de la cual, si el referéndum se realiza y gana el voto opositor, no hay elecciones anticipadas sino que al presidente lo reemplaza el vice. Alcanzada la fecha, designó como vicepresidente al chavista más dispuesto a profundizar el modelo económico que llevó el país a la bancarrota y el modelo político que execra y persigue al que disiente.

Que el flamante vice Tareck el-Aissami esté sospechado de manejar la banda narco que opera desde el Estado, sirve para encerrar al régimen en su propia defensa. Igual de grave es que, a partir de esa designación, votar la revocación de Maduro implicaría convertir en presidente a un chavista más extremo. Que un liderazgo de ese tipo haga jugadas de esa clase, no es extraño. Lo alarmante es que un ex jefe de gobierno español, el titular de Unasur y el mismísimo Papa, entre otros, hayan facilitado la estratagema.

A partir de ahora, de realizarse el referéndum, votar contra Maduro implicará reemplazar a un chavista inepto por un chavista fanático. Si sacar a Maduro es encumbrar a Aissami, el voto anti-chavista no tiene sentido.

En síntesis, por las mediaciones que permitieron a Maduro ganar tiempo y por la jugada de nombrar vice a un chavista de grueso calibre, el jefe de la “ineptocracia” venezolana colocó a la oposición en una encrucijada. Para que dispare contra él, le dio un revólver al que le sale el tiro por la culata.

Fuente: elpais.com.uy

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