Archivo de publicaciones en El País de Montevideo

El Papa en la jugada chavista

Es el pronunciamiento público más duro de la iglesia venezolana y lo hizo un allegado al Papa: monseñor Diego Padrón. La pregunta es si semejante crítica no llega demasiado tarde. La iglesia local siempre consideró una calamidad al gobierno de Maduro. Pero el Papa se prestó a las tretas chavistas para ganar tiempo. De ese modo, resultó tan funcional a Maduro como los otros mediadores: Rodríguez Zapatero, Samper, Torrijos y Fernández. Queriendo o no, el jefe de la iglesia y esos ex gobernantes ayudaron al gobierno a ganar tiempo hasta pasar una fecha clave (hoy) a partir de la cual, si el referéndum se realiza y gana el voto opositor, no hay elecciones anticipadas sino que al presidente lo reemplaza el vice. Alcanzada la fecha, designó como vicepresidente al chavista más dispuesto a profundizar el modelo económico que llevó el país a la bancarrota y el modelo político que execra y persigue al que disiente.

Que el flamante vice Tareck el-Aissami esté sospechado de manejar la banda narco que opera desde el Estado, sirve para encerrar al régimen en su propia defensa. Igual de grave es que, a partir de esa designación, votar la revocación de Maduro implicaría convertir en presidente a un chavista más extremo. Que un liderazgo de ese tipo haga jugadas de esa clase, no es extraño. Lo alarmante es que un ex jefe de gobierno español, el titular de Unasur y el mismísimo Papa, entre otros, hayan facilitado la estratagema.

A partir de ahora, de realizarse el referéndum, votar contra Maduro implicará reemplazar a un chavista inepto por un chavista fanático. Si sacar a Maduro es encumbrar a Aissami, el voto anti-chavista no tiene sentido.

En síntesis, por las mediaciones que permitieron a Maduro ganar tiempo y por la jugada de nombrar vice a un chavista de grueso calibre, el jefe de la “ineptocracia” venezolana colocó a la oposición en una encrucijada. Para que dispare contra él, le dio un revólver al que le sale el tiro por la culata.

Fuente: elpais.com.uy

Share

Primer triunfo

La decisión de Ford es el primer triunfo del gobierno de Donald Trump. Lo insólito es que Trump obtuvo esa victoria gubernamental antes de haber asumido la presidencia. Leer más

Share

La era de la oscuridad

Las reuniones públicas se irán espaciando hasta extinguirse. No habrá festivales ni ferias al aire libre, porque toda multitud puede ser blanco de un bólido gigantesco, un coche bomba o una lluvia de balas. El objetivo del terrorismo es que los europeos vayan perdiendo la libertad de reunirse a celebrar en calles, plazas y paseos públicos. Leer más

Share

El precio inhumano de un triunfo

Sin los bombardeos rusos no lo habría logrado. Poco más de un año atrás, las fuerzas del régimen languidecían impotentes. Con la capital económica del país nuevamente en sus manos, Asad ya no sólo exhibe el mérito de no haber capitulado. Ahora puede mostrar a su ejército retomando la ofensiva.

Se lo debe a Vladimir Putin. El presidente ruso aprovechó los titubeos de Obama y la descoordinación entre Turquía y Arabia Saudita, para sumar una victoria a su historial de mariscal de triunfos militares: aplastó a los separatistas caucásicos; venció a Georgia en una guerra relámpago quitándole Osetia y Abjasia, además de anexar la península de Crimea y arrebatarle a Ucrania el estratégico puerto de Sebastopol.

La pregunta es si Alepo constituía una prioridad en este momento. Sin duda lo era desde la perspectiva del reposicionamiento estratégico del eje Damasco-Moscú-Teherán. Pero no lo era desde la perspectiva humanitaria. Las milicias que controlaban Alepo no estaban perpetrando un genocidio como el que se realiza en el territorio que ISIS convirtió en un virtual campo de concentración.

La prioridad era recuperar Raqqa, para iniciar el desmantelamiento del “califato” donde ISIS ejecuta su plan exterminador. Incluso, desde la perspectiva humanitaria se justificaba que los rebeldes derrotados en Alepo y la coalición sirio-rusa hicieran lo que hicieron Mao Tse-tung y Chiang Kai-shek para liberar Manchuria de la ocupación japonesa. Los comunistas y el ejército del Kuomintang pactaron un armisticio y hasta coordinaron su accionar para liberar el territorio que Japón llamaba Manchuqúo. Tras vencer al ocupante nipón, retomaron su guerra civil.

Por el contrario, Asad y Putin destinaron todas las fuerzas sirias a la reconquista de Alepo, permitiendo que los jihadistas de ISIS recuperaran Palmira, la ciudad que meses atrás habían perdido a manos del ejército. Ergo, por vencer a una coalición de milicias moderadas que no estaban masacrando población civil, se permitió que recuperara territorio la fuerza más cruel y demencial de la guerra.

Ese es el lado más oscuro de la victoria en Alepo. No sólo se fortaleció el régimen de Al-Asad y fue un éxito para Putin. Se fortaleció también la milicia que está ejecutando un genocidio.

Fuente: elpais.com.uy

Share

Calculó mal y le salió mejor

Primero enfrentó y derrotó a la dirigencia republicana. Luego a la del Partido Demócrata. Y mientras vencía a la clase política, enfrentaba a Wall Street y a los grandes medios de comunicación. La pregunta es si lo suyo era un plan diseñado para llegar a la Casa Blanca o tenía otro objetivo y, accidentalmente, lo llevó hasta el 1600 de la Avenida Pensilvania.

Es posible plantear una teoría a partir de versiones con visos de ser ciertas de las que se hizo eco el periodista argentino Jorge Fontevecchia en el diario Perfil. Esa teoría plantea que, en realidad, el objetivo era crear una cadena de televisión que reemplazara a la Fox como vocera de la Norteamérica conservadora. Si esa era la verdadera meta, el plan era colarse en las primarias para hacer campaña atacando a la dirigencia republicana y embistiendo, paralelamente, contra todas las elites que gravitan sobre los tres poderes. Argumentaría que es lo que sienten muchos norteamericanos, sin que la política escuche esa voz acallada por los grandes medios de comunicación.

La dirigencia republicana y los medios que la respaldan, empezando por la cadena Fox, cerrarían filas contra él, impidiéndole llegar a la candidatura. Entonces Trump se victimizaría denunciando que los políticos y los medios actuaron en defensa propia, contra la voluntad del pueblo. Y, para que eso no vuelva a ocurrir, anunciaría el lanzamiento de “Trump TV”.

Todo iba según sus planes, salvo algo que no había calculado: en este tiempo de frustraciones de las clases medias, el discurso anti sistema es la carta ganadora. Por eso, contra su propio pronóstico, Trump ganó la postulación y pasó a disputar la Presidencia.

A esa altura ya sabía que hacer demagogia y tener las elites y los medios en contra no debilita sino que fortalece. Por tanto, mantener la fórmula usada en las primarias tendría, sí o sí, un resultado beneficioso: o ganaba la Presidencia, o la perdía, caso en el cual, con la victimización lucubrada, lanzaba Trump TV.

Por esa razón, en plena campaña, denunció un fraude perpetrado por los medios y los establishments. También anunció que no reconocería un triunfo de Clinton porque sería producto del fraude. Preparaba el escenario para la victimización con que lanzaría Trump TV.

Fuente: elpais.com.uy

Share

Dictador y líder descomunal

Al fin de cuentas, que Fidel muera de viejo en una Cuba aún regida por el régimen que él creó, fue su última victoria. No fueron los cubanos de Miami quienes derrocaron o abatieron al dictador. Fue la vejez.

No es menos patético que tanta gente en Cuba y en el mundo se niegue a considerarlo un dictador. El nombre del régimen en el que impera el dictat de un jefe situado por sobre las leyes y las instituciones, es dictadura. Está claro que es erróneo colocar a Fidel Castro en el mismo estante de Videla, Stroessner, Somoza, Trujillo o Duvalier. Los otros fueron vulgares dictadores, mientras que el dictador cubano fue también un líder descomunal en el sentido estricto del término, o sea alguien que está más allá de lo común.

Para bien o para mal Fidel perteneció a la estirpe de los que dejan su nombre en un capítulo impactante de la historia. Sólo la necedad impide ver que fue un protagonista de la historia. Y sólo la obnubilación religiosa que producen las ideologías impide ver que también fue un dictador totalitario.

Al mito del comandante revolucionario lo creó su propia impronta. La del hombre que se planta y da pelea, primero escribiendo artículos contra la tiranía corrupta y miserable a la que luego enfrentó atacando el cuartel Moncada, volviendo del exilio en el Granma, combatiendo en la Sierra Maestra, entrando triunfal en La Habana, resistiendo una invasión disidente en Bahía Cochinos y sobreviviendo a cientos de conspiraciones para matarlo o derrocarlo.

Sobreviviendo también al fracaso calamitoso de su modelo económico y a la desaparición de la URSS. Al mito lo erigió esa historia personal y también un aparato de propaganda que impuso el culto personalista hasta la simbiosis de Fidel con la “Patria” y la “Revolución”.

Esa es la construcción totalitaria. La creadora de un líder omnipresente que dice lo que es el bien y lo que es el mal, además de imperar en todos los aspectos de la vida de los habitantes de un país.

En la dictadura de Fidel hubo censura, fusilados, torturados, estigmatizados convertidos en parias y cientos de miles que arriesgaron la vida en el mar para huir de su “paraíso socialista”.

Un dictador, si. Pero no uno más, sino el de mayor estatura histórica.

Fuente: elpais.com.uy
Share

Fidel, odiado y venerado

Los festejos en Miami reflejaron el mal gusto que habita las culturas autoritarias. Pero las lágrimas que muchos derraman, son indulgentes con el autoritarismo de un régimen que empujó a cientos de miles de personas a cruzar el mar en barcazas para huir de lo que se suponía un paraíso social. Leer más

Share

Los gritos de la historia

No es mucho más que un maquillaje. En algunos puntos, se hicieron cambios en serio, pero en otros, solo hubo retoques como para dar la sensación de que el “No” fue verdaderamente escuchado y tenido en cuenta en la renegociación del acuerdo de paz. Leer más

Share

Francisco, cambio y continuidad

Foto: EL cronista

Misericordia et Misera” se llama la carta apostólica que acaba de sacudir a la curia romana. En ese documento, el Papa concede “a todos los sacerdotes…la razón de absolver a quienes hayan procurado el pecado de aborto”. Leer más

Share

Trump en su laberinto

Si hubiese sido Trump quien perdía la elección en el Colegio Electoral a pesar de haber obtenido doscientos mil votos más en las urnas, su primera reacción no habría sido admitir el triunfo del rival. De hecho, había denunciado “fraude” semanas antes de la votación, afirmando que, salvo que él ganara, el resultado sería ilegítimo. Leer más

Share