Archivo de publicaciones en El País de Montevideo

Juego sucio de dudosa legalidad

La recurrente difusión de audios en los que Cristina Kirchner y Oscar Parrilli, es desagradable y expone un espíritu violento y cargado de desprecio. Pero en estos días no resulta ni lo más grave ni lo más revelador.

El desprecio de Cristina por quienes la confrontan y la denuncian era conocido desde que gobernaba su marido. Tampoco hay novedad en el desprecio al Partido Justicialista, ninguneado durante sus dos presidencias.

Lo más grave no está en esos diálogos telefónicos plagados de vulgaridades. Lo más grave está en la recurrente difusión pública de grabaciones que no debieran salir de los despachos judiciales donde fueron ordenados. Cada filtración resulta oportuna para el gobierno de Macri. Cristina y Parrilli se expresan con desprecio hacia el peronismo y hacia Sergio Massa, en momentos en que la ex presidenta intenta unir kirchnerismo y peronismo.

La difusión de esa vieja grabación no puede tener otro objetivo que el de dinamitar el acercamiento en marcha. Lo dudoso es la legalidad de que, una vez más, se hayan filtrado grabaciones ordenadas para investigaciones judiciales, y no para jugadas políticas. Tanto el Código Procesal Penal como la Ley de Inteligencia permiten a los jueces interceptar comunicaciones. Lo que no permiten es la filtración de esos registros para que lleguen a la prensa.

La legalidad del procedimiento judicial de interceptar comunicaciones privadas, no otorga legalidad a la filtración y publicación de esos registros. ¿Por qué, entonces, no se toman medidas para investigar y castigar a los miembros del aparato judicial que producen las filtraciones, y también para evitar que haya medios que sigan dando difusión pública a lo que no debiera difundirse?

Cristina jamás ocultó su menosprecio por el partido creado por Perón, en el que militó siempre. Tampoco ocultó ese viscoso desprecio por todo aquel que la contradijera, cuestionara su verticalismo personalista o la denunciara por corrupción. Por eso, lo nuevo de esta nueva filtración no está en lo que dice la ex presidenta, sino en el blanco al que apunta. Ese blanco es el intento de reunificación del peronismo.

Muchas cosas se le pueden cuestionar a esta iniciativa que imanta conspiradores y oportunistas. Lo que no se puede es jugar sucio contra ella. Y la filtración y difusión de escuchas telefónicas implican juego sucio, además de actos de dudosa legalidad.

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Las armas y la historia

El fundamentalismo implica la aceptación total de los fundamentos de una religión, expresados en sus textos sagrados.

Es una aceptación literal. No contempla el carácter simbólico con que se expresan los antiguos escritos. Lo dicho dicho está y tal como ha sido dicho.

En Estados Unidos hay un fundamentalismo constitucional, practicado por sectores que no interpretan la Carta Magna adecuándola a los tiempos. Aparece cada vez que se manifiesta esa trágica patología norteamericana que provoca masacres: la recurrente aparición de un lunático que dispara a mansalva en cualquier espacio atiborrado de gente.

Expresiones del fundamentalismo armamentista son la Asociación Nacional del Rifle (ANR) y otras agrupaciones que defienden la realidad imperante basándose en la II Enmienda de la Constitución.

Se trata del agregado incorporado mediante la Carta de Derechos, cuatro años después de aprobada la Ley Fundamental. Ergo, un texto de 1791, cuando el Estado se expandía hacia el oeste, no a través de un ejército conquistador sino de los propios ciudadanos que se convertían en colonos y ocupaban tierras de tribus indígenas usando sus propias armas. Un tiempo en el que a los pueblos del Medio Oeste no los protegía una policía numerosa, sino un sheriff con algunos pocos asistentes.

La conquista del Oeste explica el derecho a las armas. También la abominación a la tiranía: armado, el ciudadano podía revelarse contra un tirano usurpador.

Extrapolar linealmente aquella realidad conduce al extravío. A fines del siglo XVIII, cuando se redactó la II Enmienda, sólo existían mosquetes y trabucos. A esas armas se refería la Carta de Derechos. El revólver Colt, primer arma que podía disparar seis balas sin que hubiera que recargarla tras cada disparo, apareció a mediados de la década de 1830; quince años más tarde llegaron las pistolas fabricadas por Smith & Wesson, mientras que el Winchester, primer rifle de repetición, irrumpió en el último tramo del siglo XIX.

Hoy hay armas que con cada gatillada disparan nutridas ráfagas. El AR-15, usado en la masacre de Florida, es un fusil semiautomático, pero casi con la misma capacidad de producir masacres que tiene su inspirador: el M-16.

De hecho, con AR-15 se han perpetrado muchos aniquilamientos. En cada ocasión, los defensores del statu quo desvían el verdadero debate, que no es sobre el derecho a poseer armas, que existe en muchos países, sino sobre el increíble derecho exclusivamente norteamericano de poseer arsenales que incluyen armas de guerra.

Lo hacen invocando la II Enmienda, como si fuese de este tiempo y no del siglo XVIII.

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El derecho que causa masacres

La cuestión no es el derecho a poseer armas; la cuestión es si debe seguir existiendo el derecho a poseer arsenales con armas de guerra. En muchas sociedades, el ciudadano puede tener un arma.

Pero una cosa es tener una escopeta, un rifle o una pistola, y otra muy distinta es tener un fusil de repetición.

La ráfaga que despide un arma de asalto o una ametralladora, puede matar a decenas de personas con una gatillada. Este es el debate que los lobbies defensores de las armas, como la Asociación Nacional del Rifle (ANC), siempre logran obstruir.

Igual que los sectores más conservadores de los grandes partidos, particularmente fuertes en el Republicano, después de cada masacre maniobran para que el debate sea “armas sí o armas no”, cuando la verdadera cuestión es el patológico derecho ciudadano a poseer arsenales, y su consecuencia inexorable: una sociedad plagada de armas de guerra. La ANC y los demás defensores de las armas plantean, ante el caso de la escuela de Florida, que el problema no fue el arma sino la violación de la Ley. Esto es: si los menores no pueden comprar un fusil como el Colt AR-15, el joven que masacró alumnos y maestros en Florida consiguió el suyo comprándolo en la calle o robándolo, ergo violando la Ley. Leer más

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La máscara de Zapatero

Hasta aquí, se había preocupado por cuidar las formas. Nunca fue claro el rol de Rodríguez Zapatero en Venezuela, pero sus declaraciones y pronunciamientos aparentaban neutralidad.

Lo inequitativo era el “diálogo” en sí mismo. Sentar a la oposición con el régimen tenía un beneficiado y un perjudicado. El beneficiado era Nicolás Maduro y el perjudicado era el sector que se prestaba a la estratagema con la que el régimen sólo buscaba ganar tiempo y dividir la disidencia.

Cada vez que le puso palabras a su acción, el exjefe de Gobierno español fue más resbaladizo que explícito. No obstante, mantenía las formas. Ese jabonoso equilibrio terminó esta semana, cuando Rodríguez Zapatero pareció desenmascararse al acusar a la oposición por el fracaso de un “diálogo” que nunca fue un verdadero diálogo, ni nada que se le pareciera. Maduro no hizo ni el esfuerzo de simular voluntad negociadora. Al contrario, usó el tiempo que le reglaron las gestiones del papa Francisco y de Rodríguez Zapatero para avanzar sobre los últimos vestigios del Estado de Derecho. Leer más

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El Papa y el liberalismo

Se estaba buscando un camino hacia la Patria Grande y de golpe cruzamos hacia un capitalismo liberal inhumano que hace daño a la gente”, dijo el Papa en Perú.

Fue su definición política más contundente. Con esa frase, más que explicar la verdadera situación de Latinoamérica, Francisco explicó algunas de sus actitudes más controversiales. Por caso, el frío saludo a Sebastián Piñera y la negativa a concederle la reunión que reclamó el presidente electo de Chile.

Es inevitable que la referencia al “capitalismo liberal inhumano” sea relacionada con la parquedad con que trató a Piñera. También es inevitable relacionarla con la insólita cara de enojado con que recibió a Macri, cuando este lo visitó, así como su demora en viajar a la Argentina y la falta de una explicación al respecto.

Con la alusión a la Patria Grande que “se estaba buscando” hasta que “de golpe cruzamos hacia” la vereda “que hace daño a la gen- te”, Francisco se “confesó” ideológicamente. Aunque solo es así en teoría, porque en la práctica, su proclama exhibe extrañas contradicciones.

Si hace gestos de desprecio a Piñera y Macri por ser ricos empresarios liberales devenidos en presidentes, ¿por qué aceptó la invitación a visitar Paraguay que le hizo el mandatario guaraní, con el que se mostró muy a gusto? ¿Acaso no sabe que Horacio Cartes también es un rico empresario liberal? Leer más

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Cataluña en el limbo

La fuga de empresas y la Unión Europea (UE) diciendo que no recibirá con los brazos abiertos una Cataluña independiente, le hicieron ver a Puigdemont que declarar la independencia no es lo mismo que conquistar la independencia. Y cuando estaba por declararla, al entender que aún no la había conquistado, terminó buscando una cuadratura de círculo que desdibujó su liderazgo.

Puigdemont intentó dar marcha atrás por una pendiente empinada, en un vehículo que no tiene reversa. Hace tiempo quemó las naves. O avanza a la secesión, o renuncia al cargo.

En rigor, hay otra alternativa: que actúe como Alexis Tsipras. El líder griego llegó al poder prometiendo salir de la UE si Bruselas insistía en imponer ajustes a Grecia. Incluso hizo un referéndum en el que una abrumadora mayoría apoyó su desplante, pero a renglón seguido hizo exactamente lo contrario a lo prometido y refrendado. Echó al heterodoxo Yanis Varoufaquis y dejó que se fuera el ala radical de Syrisa, para gobernar en sintonía con Berlín y Bruselas.

¿Terminará Puigdemont siendo el Tsipras del independentismo catalán? ¿Terminará Oriol Junqueras siendo el Varoufaquis del giro de Puigdemont?

De momento, todo quedó congelado. El jefe del Govern comprendió que los catalanes no serían recibidos en la UE como lo fueron checos, lituanos, eslovenos, croatas y bosnios, entre otros. Esas naciones venían de totalitarismos que las sojuzgaban.

Cataluña no podría separarse de España como lo hicieron checos y eslovacos: con la misma suavidad de su “Revolución de Terciopelo”. Por eso terminó apostando a la fórmula que usó Eslovenia para iniciar su salida de Yugoslavia: en 1990 hizo un referéndum que aprobó la independencia, la proclamó y suspendió sus efectos para negociar con Belgrado. No hubo negociación sino la guerra con que Slobodan Milosevic intentó retenerla. Pero ganó Eslovenia y Europa la reconoció y la ayudó, porque era evidente la artificialidad del Estado creado por el mariscal Tito y la hegemonía de Serbia en la supuesta federación.

España no es comparable a Yugoslavia y las torpezas de Rajoy no lo asemejan al sanguinario Slobodan Milosevic.

La pregunta es si Madrid sabrá aprovechar la crisis del liderazgo independentista, o cometerá torpezas como la represión a votantes el 1° de octubre.

Si mueve bien sus piezas, Madrid podría convertir el jaque que la economía le hizo a Puigdemont, en jaque mate al plan independentista.

 

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El Papa en la jugada chavista

Es el pronunciamiento público más duro de la iglesia venezolana y lo hizo un allegado al Papa: monseñor Diego Padrón. La pregunta es si semejante crítica no llega demasiado tarde. La iglesia local siempre consideró una calamidad al gobierno de Maduro. Pero el Papa se prestó a las tretas chavistas para ganar tiempo. De ese modo, resultó tan funcional a Maduro como los otros mediadores: Rodríguez Zapatero, Samper, Torrijos y Fernández. Queriendo o no, el jefe de la iglesia y esos ex gobernantes ayudaron al gobierno a ganar tiempo hasta pasar una fecha clave (hoy) a partir de la cual, si el referéndum se realiza y gana el voto opositor, no hay elecciones anticipadas sino que al presidente lo reemplaza el vice. Alcanzada la fecha, designó como vicepresidente al chavista más dispuesto a profundizar el modelo económico que llevó el país a la bancarrota y el modelo político que execra y persigue al que disiente.

Que el flamante vice Tareck el-Aissami esté sospechado de manejar la banda narco que opera desde el Estado, sirve para encerrar al régimen en su propia defensa. Igual de grave es que, a partir de esa designación, votar la revocación de Maduro implicaría convertir en presidente a un chavista más extremo. Que un liderazgo de ese tipo haga jugadas de esa clase, no es extraño. Lo alarmante es que un ex jefe de gobierno español, el titular de Unasur y el mismísimo Papa, entre otros, hayan facilitado la estratagema.

A partir de ahora, de realizarse el referéndum, votar contra Maduro implicará reemplazar a un chavista inepto por un chavista fanático. Si sacar a Maduro es encumbrar a Aissami, el voto anti-chavista no tiene sentido.

En síntesis, por las mediaciones que permitieron a Maduro ganar tiempo y por la jugada de nombrar vice a un chavista de grueso calibre, el jefe de la “ineptocracia” venezolana colocó a la oposición en una encrucijada. Para que dispare contra él, le dio un revólver al que le sale el tiro por la culata.

Fuente: elpais.com.uy

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Primer triunfo

La decisión de Ford es el primer triunfo del gobierno de Donald Trump. Lo insólito es que Trump obtuvo esa victoria gubernamental antes de haber asumido la presidencia. Leer más

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La era de la oscuridad

Las reuniones públicas se irán espaciando hasta extinguirse. No habrá festivales ni ferias al aire libre, porque toda multitud puede ser blanco de un bólido gigantesco, un coche bomba o una lluvia de balas. El objetivo del terrorismo es que los europeos vayan perdiendo la libertad de reunirse a celebrar en calles, plazas y paseos públicos. Leer más

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El precio inhumano de un triunfo

Sin los bombardeos rusos no lo habría logrado. Poco más de un año atrás, las fuerzas del régimen languidecían impotentes. Con la capital económica del país nuevamente en sus manos, Asad ya no sólo exhibe el mérito de no haber capitulado. Ahora puede mostrar a su ejército retomando la ofensiva.

Se lo debe a Vladimir Putin. El presidente ruso aprovechó los titubeos de Obama y la descoordinación entre Turquía y Arabia Saudita, para sumar una victoria a su historial de mariscal de triunfos militares: aplastó a los separatistas caucásicos; venció a Georgia en una guerra relámpago quitándole Osetia y Abjasia, además de anexar la península de Crimea y arrebatarle a Ucrania el estratégico puerto de Sebastopol.

La pregunta es si Alepo constituía una prioridad en este momento. Sin duda lo era desde la perspectiva del reposicionamiento estratégico del eje Damasco-Moscú-Teherán. Pero no lo era desde la perspectiva humanitaria. Las milicias que controlaban Alepo no estaban perpetrando un genocidio como el que se realiza en el territorio que ISIS convirtió en un virtual campo de concentración.

La prioridad era recuperar Raqqa, para iniciar el desmantelamiento del “califato” donde ISIS ejecuta su plan exterminador. Incluso, desde la perspectiva humanitaria se justificaba que los rebeldes derrotados en Alepo y la coalición sirio-rusa hicieran lo que hicieron Mao Tse-tung y Chiang Kai-shek para liberar Manchuria de la ocupación japonesa. Los comunistas y el ejército del Kuomintang pactaron un armisticio y hasta coordinaron su accionar para liberar el territorio que Japón llamaba Manchuqúo. Tras vencer al ocupante nipón, retomaron su guerra civil.

Por el contrario, Asad y Putin destinaron todas las fuerzas sirias a la reconquista de Alepo, permitiendo que los jihadistas de ISIS recuperaran Palmira, la ciudad que meses atrás habían perdido a manos del ejército. Ergo, por vencer a una coalición de milicias moderadas que no estaban masacrando población civil, se permitió que recuperara territorio la fuerza más cruel y demencial de la guerra.

Ese es el lado más oscuro de la victoria en Alepo. No sólo se fortaleció el régimen de Al-Asad y fue un éxito para Putin. Se fortaleció también la milicia que está ejecutando un genocidio.

Fuente: elpais.com.uy

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