Argentina, en el peor de los mundos

Mauricio Macri. La recesión, cuenta pendiente del Gobierno. (DyN / Archivo)

La economía, hasta ahora, mostró la hipócrita mentira del gobierno anterior y la errática deriva del gobierno del presidente Mauricio Macri.

Hay momentos en que el mundo es comprador y otros en que es vendedor. Los países que tienen productos para vender al mundo comprador deben usar ese momento excedentario para eliminar déficits y modernizar, dotando de eficiencia a sus estados. Por el contrario, cuando el mundo se vuelve vendedor, los países a los que se les cierran los mercados externos deben proteger y estimular el mercado interno para sostener la producción. Cuando afuera hay un mundo vendedor, todo ajuste que contraiga el consumo implica recesión.

No está claro si tendrá en cuenta esta realidad el nuevo equipo económico. Si bien no ha sido un ortodoxo ajustador, el gobierno de Mauricio Macri tampoco ha sido eficaz en sostener niveles de consumo. Por el contrario, se derrumbaron y hundieron la actividad productiva.

A la vista está la ineficacia, o deriva errática, de Macri. Pero también está a la vista que la realidad económica heredada es una cuadratura del círculo, porque el gobierno anterior hizo lo contrario de lo razonable para fortalecer una economía de manera sustentable.

En lugar de usar el momento excedentario para equilibrar cuentas, modernizar la economía y hacer más eficiente y menos costoso al Estado, hizo exactamente lo contrario. Por eso, cuando las exportaciones empezaron a declinar porque el mundo dejaba de ser comprador, el déficit de un Estado deforme y una economía en recesión se cubrió con las reservas del Banco Central.

Hasta aquí, Macri no resolvió nada, y lo que Cristina costeaba con reservas e inflación, él lo está costeando con deuda externa.

La economía, hasta ahora, mostró la hipócrita mentira del gobierno anterior y la errática deriva del gobierno actual. Esa deriva amortiguó el “efecto corrupción” que horada la imagen del kirchnerismo, al mismo tiempo que el “efecto corrupción” del kirchnerismo amortiguó el desgaste de Macri por sus decepcionantes resultados en economía y seguridad.

Justicia

La Justicia seguirá siendo la otra protagonista. El coraje de los jueces que avanzan sobre un poco disimulado esquema de enriquecimiento ilícito, ¿será proporcional a la fortaleza del gobierno de Macri?

Si las decepciones continúan y el kirchnerismo empieza a renacer, ¿volverá esa Justicia que, por miedo, cajonea causas y se extravía en sus propios laberintos para evitar la lucha frontal contra la impunidad?

El otro interrogante es la situación de Milagro Sala. Sobre ese caso, hay dos miradas militantes contrapuestas. La que quiere verla presa sea como fuere se niega a ver que reclamos como los de Human Rights Watch y la OEA no pueden ser subestimados. Son las mismas entidades que reclaman por los presos políticos de Nicolás Maduro. Si se respetan sus pronunciamientos sobre Venezuela, deben respetarse también sobre Argentina.

A su vez, la mirada militante que la considera víctima se niega a ver que, además del gobierno jujeño, la denuncian luchadores sociales y cooperativistas, acusándola de amenazas y violencias para convertir a su organización en un Estado paralelo, autoritario y corrupto.

Posiblemente, la prisión viola garantías y debe ser puesta en libertad mientras continúan los juicios por delitos, crímenes y corrupción.

Esa excarcelación resultaría tan necesaria como la disolución de la Túpac Amaru, una organización que parece inspirada en grupos del Oriente Medio, que comenzaron como entidades de socorros mutuos y luego crearon brazos políticos y militares que se superpusieron al Estado.

Antes de ser Hamas, la organización creada por Ahmed Yassin en Gaza fue una entidad religiosa de socorros mutuos. Después creó su brazo militar, el Ezedim al-Kasem, y empezó a superponerse con la Autoridad Nacional Palestina, hasta que comenzó a asesinar a los funcionarios de Fatah y se adueñó totalmente de Gaza.

Los desfiles con uniformados, entre otras muchas señales, muestran a la Túpac Amaru en vías de ser una organización-milicia. Controló gente y territorios desplazando al Estado provincial.

En el Líbano, un grupo de activismo social chiíta se convirtió en un partido con ejército propio. Ese Estado que creció dentro de otro Estado y terminó siendo aún más fuerte se llama Hizbolá y libra sus propias guerras, a las que arrastra a todos los libaneses.

La Túpac no es Hamas ni Hizbolá, pero no parece todo lo contrario.

Fuente: lavoz.com.ar

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