El aborto como jugada política

Más allá de las visiones religiosas y las posiciones morales que existen sobre la legalización del aborto, la decisión del presidente Mauricio Macri de llevar el tema al debate parlamentario es un asunto de salud pública; ergo, un acierto político relevante.

Pero es posible que la decisión del presidente argentino no tenga que ver con la relevancia del asunto, sino con una astuta jugada política. En lo inmediato, dio vuelta de un plumazo la página de la masiva protesta del sindicalista Hugo Moyano contra la política económica. Y la mira apunta aún más lejos.

Más allá de la importancia de debatir la legalización del aborto por las razones que expone el ministro de Salud Adolfo Rubinstein, es posible que se trate de una estrategia diseñada por el asesor Jaime Durán Barba para causar un sismo que resquebraje la alianza que se intenta formar en la vereda opositora.

Existen señales de que, con el impulso del Papa Francisco, el peronismo busca reunificarse incluyendo en su interior al kirchnerismo. Ese conglomerado daría a Cristina Kirchner el blindaje judicial contra los jueces que investigan corrupción, pero no le daría el liderazgo ni la postulación presidencial en el 2019.

La razón por la que el Papa descendería a la arena política argentina como armador de la oposición peronista, es un asunto a tratar en otra oportunidad. De momento, lo que vale señalar que su rol de armador o, al menos, de referente de ese espacio, hace de un tema como el aborto un obstáculo difícil de superar en el camino de la unificación.

Aunque Cristina siempre fue contraria a la legalización del aborto, el conglomerado que lidera incluye agrupaciones pro-abortistas. El vínculo estaba dado por el pragmatismo del matrimonio Kirchner y por su enfrentamiento con el entonces cardenal Bergoglio. De hecho, Cristina se oponía al matrimonio igualitario y trató de desalentar a la impulsora de esa ley, Vilma Ibarra, para que desistiera. Pero ni bien vio las encuestas al respecto, cambió de posición y se adueñó del proyecto.

Probablemente, haría lo mismo con el aborto. El problema que hoy tiene el kirchnerismo es que Bergoglio ya no es aquel duro adversario que lo enfrentaba desde el arzobispado, sino el jefe de la iglesia católica que, por razones enigmáticas y probablemente oscuras, parece actuar como protector de los referentes kirchneristas y como armador externo de la oposición a Macri.

Por esa razón, el debate parlamentario sobre la legalización del aborto podría impactar en la línea de flotación del kirchnerismo y resquebrajar el pan-peronismo antes de haber alcanzado un acuerdo de unidad.

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La ley de las masacres

El fundamentalismo detrás de la patología que recurrentemente sacude a Estados Unidos. Y una sociedad enamorada de sus armas.

Con diecisiete tumbas recién cavadas en el cementerio de Parkland, se abría una feria de armas en Miami.

A una hora de distancia de la escuela donde un lunático acribilló alumnos y profesores, decenas de stands exponían y vendían fusiles, pistolas y municiones de todos los calibres. La vedete de la feria fue el AR-15, fusil semiautomático fabricado por Colt y usado por el autor de la masacre. Es la versión civil del M-16, el fusil que usan los marines en las guerras.

La semana cerró con una marcha estudiantil en Washington contra la legislación sobre la venta de armas. Por cierto, a esa altura los poderosos lobbies de las armas ya repetían como un mantra lo que invocan cada vez que se produce una masacre: la segunda enmienda de la Constitución.

Resulta increíble que, con tantas decenas de muertos en un puñado de décadas, todavía tenga efecto un argumento tan cuestionable por ser, en definitiva, absurdo como todo fundamentalismo.

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Macri, entre lo malo y lo peor

De no mediar correcciones, habrá cada vez más gente dispuesta a trepar al tren fantasma si la lleva a una protesta contra Macri.

El mayor problema no es que haya un sindicalismo con menos calidad que negocios turbios. El mayor problema es que un sindicalismo de esa estofa se mantenga fuerte, gracias a un equipo económico que chapotea en un charco creyendo que nada hacia la prosperidad.

Lo más grave no es que Hugo Moyano haga una protesta para zafar de sus problemas personales con la Justicia. Lo más grave es que, a pesar de ser obvio que la hace para zafar de sus problemas personales con la Justicia, la protesta sea multitudinaria.

Lo oscuro no es que el líder camionero tenga evidentes dificultades para explicar su relación con empresas y negociados. Lo oscuro es que, a pesar de esa evidente dificultad, muchísima gente acompañe su acto contra el Gobierno nacional.

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Una idea delirante

Medio país quedó estupefacto. Trump propuso que maestros y profesores vayan armados a dar clases.

Parecía increíble que el presidente sugiriese algo semejante. Aún si hubiera sido una broma de mal gusto, habría tenido más lógica que la idea de Trump.

Si se hubiese referido a la masacre del año pasado en un festival musical de Las Vegas, ¿habría sugerido que los músicos subieran al escenario armados?

Más tarde propuso aumentar la edad para comprar armas. La realidad es que ni las escuelas son los únicos escenarios de masacres, ni los autores son siempre menores.

“Son las armas, estúpido”, se le podría decir, parafraseando a Bill Clinton refiriéndose a la economía.

También hay patologías de los tiempos. En los años 20, cuando apareció el subfusil Thompson (la primera ametralladora) a las masacres las cometían, por ejemplo, los matones de Al Capone y Lucky Lucciano, no lunáticos en trance sanguinario.

Fue a partir de la guerra de Vietnam que comenzó la patología. La cuestión no es el derecho a poseer un arma, sino el derecho a tener arsenales. En países como Israel y Suiza, hay un fusil de guerra en cada casa. Pero es para resistir una invasión extranjera, algo que jamás sucedería en Estados Unidos. Puede ser atacado, como en Pearl Harbor o el 11-S, pero no invadido. Leer más

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Lo malo y lo peor

Aunque Hugo Moyano es un problema, el problema no es Hugo Moyano. Suena paradójico, pero la cuestión principal para el gobierno no es que el sindicalista convocara a una protesta por sus problemas personales con los jueces que lo investigan.

La cuestión principal es que, siendo tan evidente que la protesta fue por esos problemas personales, haya reunido una multitud tan numerosa.

La cuestión no es que Moyano sea un sindicalista agresivo, apretador y turbio. La cuestión es que siendo tan agresivo, apretador y turbio, haya podido encabezar una demostración importante de descontento con la gestión de Mauricio Macri.

La cuestión no es que tantos sindicatos grandes hayan roto la cúpula de la CGT y se hayan “bajado” de esta marcha dejando solo a Moyano. La cuestión es que con tantos sindicatos importantes abandonándolo y “bajándose” de la marcha, lo mismo haya estado tan acompañado. Eso es lo que tiene que enfocar el gobierno de Macri: un gremialista desprestigiado, presuntamente poseedor de una fortuna injustificable, además de portador de una modalidad de acción sindical extorsiva que genera repulsión en la mayoría de los argentinos, pudo encabezar un acto multitudinario.

Se equivoca el gobierno al enfocarse en el desprestigio de la dirigencia kirchnerista que, después de haber despreciado a Moyano, fue al pie del líder camionero como si nada. Se equivoca también si se detiene en los cientos de camiones y colectivos que llevaron gente, así como en que mucha gente recibió dinero por ir.

A pesar de todo eso, las calles mostraron a Macri que su política económica golpea duramente a las clases media y media baja. Para colmo, ni siquiera está logrando las metas de crecimiento de la economía y de caída en la inflación y el déficit fiscal. Inflación y déficit crecen, igual que la deuda, mientras que lo que decrece es el poder adquisitivo de las franjas de la sociedad cuyo consumo pone en funcionamiento la producción y multiplica el empleo.

En eso tiene que pensar Macri después de que un tren fantasma de la dirigencia argentina, repleto de impresentables, pasara por la avenida 9 de Julio.

Algo anda mal si dirigentes tan desprestigiados y sospechados de corrupción, pueden convocar multitudes tan vastas para protestar contra la política económica.

Si el gobierno sigue concentrándose en los defectos de sus esperpénticos enemigos, en lugar de concentrarse en sus propios y numerosos defectos, habrá nuevas marchas y serán cada vez más multitudinarias.

 

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Juego sucio de dudosa legalidad

La recurrente difusión de audios en los que Cristina Kirchner y Oscar Parrilli, es desagradable y expone un espíritu violento y cargado de desprecio. Pero en estos días no resulta ni lo más grave ni lo más revelador.

El desprecio de Cristina por quienes la confrontan y la denuncian era conocido desde que gobernaba su marido. Tampoco hay novedad en el desprecio al Partido Justicialista, ninguneado durante sus dos presidencias.

Lo más grave no está en esos diálogos telefónicos plagados de vulgaridades. Lo más grave está en la recurrente difusión pública de grabaciones que no debieran salir de los despachos judiciales donde fueron ordenados. Cada filtración resulta oportuna para el gobierno de Macri. Cristina y Parrilli se expresan con desprecio hacia el peronismo y hacia Sergio Massa, en momentos en que la ex presidenta intenta unir kirchnerismo y peronismo.

La difusión de esa vieja grabación no puede tener otro objetivo que el de dinamitar el acercamiento en marcha. Lo dudoso es la legalidad de que, una vez más, se hayan filtrado grabaciones ordenadas para investigaciones judiciales, y no para jugadas políticas. Tanto el Código Procesal Penal como la Ley de Inteligencia permiten a los jueces interceptar comunicaciones. Lo que no permiten es la filtración de esos registros para que lleguen a la prensa.

La legalidad del procedimiento judicial de interceptar comunicaciones privadas, no otorga legalidad a la filtración y publicación de esos registros. ¿Por qué, entonces, no se toman medidas para investigar y castigar a los miembros del aparato judicial que producen las filtraciones, y también para evitar que haya medios que sigan dando difusión pública a lo que no debiera difundirse?

Cristina jamás ocultó su menosprecio por el partido creado por Perón, en el que militó siempre. Tampoco ocultó ese viscoso desprecio por todo aquel que la contradijera, cuestionara su verticalismo personalista o la denunciara por corrupción. Por eso, lo nuevo de esta nueva filtración no está en lo que dice la ex presidenta, sino en el blanco al que apunta. Ese blanco es el intento de reunificación del peronismo.

Muchas cosas se le pueden cuestionar a esta iniciativa que imanta conspiradores y oportunistas. Lo que no se puede es jugar sucio contra ella. Y la filtración y difusión de escuchas telefónicas implican juego sucio, además de actos de dudosa legalidad.

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Las armas y la historia

El fundamentalismo implica la aceptación total de los fundamentos de una religión, expresados en sus textos sagrados.

Es una aceptación literal. No contempla el carácter simbólico con que se expresan los antiguos escritos. Lo dicho dicho está y tal como ha sido dicho.

En Estados Unidos hay un fundamentalismo constitucional, practicado por sectores que no interpretan la Carta Magna adecuándola a los tiempos. Aparece cada vez que se manifiesta esa trágica patología norteamericana que provoca masacres: la recurrente aparición de un lunático que dispara a mansalva en cualquier espacio atiborrado de gente.

Expresiones del fundamentalismo armamentista son la Asociación Nacional del Rifle (ANR) y otras agrupaciones que defienden la realidad imperante basándose en la II Enmienda de la Constitución.

Se trata del agregado incorporado mediante la Carta de Derechos, cuatro años después de aprobada la Ley Fundamental. Ergo, un texto de 1791, cuando el Estado se expandía hacia el oeste, no a través de un ejército conquistador sino de los propios ciudadanos que se convertían en colonos y ocupaban tierras de tribus indígenas usando sus propias armas. Un tiempo en el que a los pueblos del Medio Oeste no los protegía una policía numerosa, sino un sheriff con algunos pocos asistentes.

La conquista del Oeste explica el derecho a las armas. También la abominación a la tiranía: armado, el ciudadano podía revelarse contra un tirano usurpador.

Extrapolar linealmente aquella realidad conduce al extravío. A fines del siglo XVIII, cuando se redactó la II Enmienda, sólo existían mosquetes y trabucos. A esas armas se refería la Carta de Derechos. El revólver Colt, primer arma que podía disparar seis balas sin que hubiera que recargarla tras cada disparo, apareció a mediados de la década de 1830; quince años más tarde llegaron las pistolas fabricadas por Smith & Wesson, mientras que el Winchester, primer rifle de repetición, irrumpió en el último tramo del siglo XIX.

Hoy hay armas que con cada gatillada disparan nutridas ráfagas. El AR-15, usado en la masacre de Florida, es un fusil semiautomático, pero casi con la misma capacidad de producir masacres que tiene su inspirador: el M-16.

De hecho, con AR-15 se han perpetrado muchos aniquilamientos. En cada ocasión, los defensores del statu quo desvían el verdadero debate, que no es sobre el derecho a poseer armas, que existe en muchos países, sino sobre el increíble derecho exclusivamente norteamericano de poseer arsenales que incluyen armas de guerra.

Lo hacen invocando la II Enmienda, como si fuese de este tiempo y no del siglo XVIII.

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Macri, en un campo minado

El peronismo, que tiene bien desarrollado el olfato sobre la salud o la debilidad del poder, está oliendo sangre. La serenidad que intenta transmitir el gobierno de Macri choca contra indicadores negativos.

¿Sería futurismo mágico imaginar al Papa bendiciendo la unidad del peronismo? Quizá ni tan futurista ni tan mágico. Cada vez hay más llamadas al Vaticano. Aumentan de manera proporcional al crecimiento de vaticinios sobre la caída de Mauricio Macri.

Eugenio Zaffaroni y varios más dicen fuerte lo que una multitud en su vereda política susurra. “Macri gobierna tan mal que caerá antes de terminar el mandato”, afirman, palabras más palabras menos, muchos sindicalistas, kirchneristas y peronistas, con excepción de algunos gobernadores.

Los más decentes expresan el mismo deseo, pero por la negativa. Son los que empiezan diciendo “yo no quiero que Macri se vaya antes, pero…”. Todos los que comienzan una argumentación con esa frase quieren que el Gobierno caiga cuanto antes, del mismo modo que quien empieza diciendo “tengo amigos judíos” seguro es un tremendo antisemita.

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El enigma catalán

Los separatista se empecina en mantener el liderazgo de Puigdemont, a pesar de haber chocado “el Proces” y fugarse a Bélgica.

Tal Si el capitán de un barco lo conduce hacia una tempestad y, en plena deriva, en lugar de aferrarse al timón para llevarlo al puerto prometido o de hundirse con su nave en el naufragio, lo que hace es escapar en un bote salvavidas, no habría mucho que discutir: sería juzgado como un cobarde que traiciona su deber y perdería el grado de capitán y el derecho a conducir barcos.

Por eso es difícil entender el debate en el que se hundieron los separatistas catalanes tras la elección de diciembre. Carles Puigdemont se parece al capitán que abandona la nave en medio de la tempestad. Sin embargo, la mayoría parlamentaria se empantanó en una discusión desopilante, por tratar de mantener a Puigdemont en el timón que había dejado girando a la deriva.

Cataluña quedó sin gobierno durante meses, debido a que los partidos que la chocaron contra el artículo 155 de la Constitución española, en lugar de discutir las metas y los instrumentos de la nueva gestión, se enredaron discutiendo cómo salvar a Puigdemont.
Ocurre que la fuerza política del líder fugado, se empecinó en mantenerlo al frente del gobierno. El Partido Democrático, surgido del reciclaje de Convergencia Democrática, la agrupación catalanista creada por Jordi Pujol, hizo que la coalición que lidera, Junts per Catalunya, se empeñara en sostener el poder de Puigdemont.

Atravesando la frontera del absurdo, propuso primero la investidura vía Skype del líder refugiado en Bélgica. Puigdemont aparecería en una pantalla instalada en el Parlament, asumiendo como jefe de la Generalitat. Y a través de esa vía gobernaría.

Como era de esperar, el Tribunal Constitucional rechazó una presidencia ejercida desde Bruselas. Entonces, las huestes separatistas propusieron investirlo como “presidente simbólico” y crear una presidencia efectiva en suelo catalán. Leer más

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El derecho que causa masacres

La cuestión no es el derecho a poseer armas; la cuestión es si debe seguir existiendo el derecho a poseer arsenales con armas de guerra. En muchas sociedades, el ciudadano puede tener un arma.

Pero una cosa es tener una escopeta, un rifle o una pistola, y otra muy distinta es tener un fusil de repetición.

La ráfaga que despide un arma de asalto o una ametralladora, puede matar a decenas de personas con una gatillada. Este es el debate que los lobbies defensores de las armas, como la Asociación Nacional del Rifle (ANC), siempre logran obstruir.

Igual que los sectores más conservadores de los grandes partidos, particularmente fuertes en el Republicano, después de cada masacre maniobran para que el debate sea “armas sí o armas no”, cuando la verdadera cuestión es el patológico derecho ciudadano a poseer arsenales, y su consecuencia inexorable: una sociedad plagada de armas de guerra. La ANC y los demás defensores de las armas plantean, ante el caso de la escuela de Florida, que el problema no fue el arma sino la violación de la Ley. Esto es: si los menores no pueden comprar un fusil como el Colt AR-15, el joven que masacró alumnos y maestros en Florida consiguió el suyo comprándolo en la calle o robándolo, ergo violando la Ley. Leer más

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