Argentina, en el peor de los mundos

Mauricio Macri. La recesión, cuenta pendiente del Gobierno. (DyN / Archivo)

La economía, hasta ahora, mostró la hipócrita mentira del gobierno anterior y la errática deriva del gobierno del presidente Mauricio Macri.

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La salida de Prat-Gay suma interrogantes

Macri desplazó a Prat-Gay e intentó dar una imagen de salida acordada | Foto: Presidencia de la Nación, vía Infobae.

Macri desplazó a Prat-Gay e intentó dar una imagen de salida acordada | Foto: Presidencia de la Nación, vía Infobae.

¿Fue la victoria del shock sobre el “gradualismo”? ¿Había que dividir aún más el ministerio, separando Hacienda de Finanzas, en lugar de unificarlo? ¿Era realmente Alfonso Prat-Gay la causa de la demora en la recuperación económica? ¿Fue su “gradualismo” lo que espantó las inversiones que Macri había anunciado con bombos y platillos? Leer más

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De Libia a Berlín, la sombra de la indefensión global

Terrorismo global: secuestro del avión libio, asesinato del embajador ruso y atentado en Berlín.

El año se aproxima a su fin y muestra las consecuencias trágicas de los agujeros negros que hay en un mundo global interrelacionado. Un avión secuestrado en Libia y desviado a Malta recuerda que el país norafricano es una tierra de nadie, plagada de milicias tribales y de grupos armados ultraislamistas. Lo increíble es que haya líneas aéreas operando en un país cuyo Estado desapareció hace al menos cinco años. Leer más

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La era de la oscuridad

Las reuniones públicas se irán espaciando hasta extinguirse. No habrá festivales ni ferias al aire libre, porque toda multitud puede ser blanco de un bólido gigantesco, un coche bomba o una lluvia de balas. El objetivo del terrorismo es que los europeos vayan perdiendo la libertad de reunirse a celebrar en calles, plazas y paseos públicos. Leer más

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El precio inhumano de un triunfo

Sin los bombardeos rusos no lo habría logrado. Poco más de un año atrás, las fuerzas del régimen languidecían impotentes. Con la capital económica del país nuevamente en sus manos, Asad ya no sólo exhibe el mérito de no haber capitulado. Ahora puede mostrar a su ejército retomando la ofensiva.

Se lo debe a Vladimir Putin. El presidente ruso aprovechó los titubeos de Obama y la descoordinación entre Turquía y Arabia Saudita, para sumar una victoria a su historial de mariscal de triunfos militares: aplastó a los separatistas caucásicos; venció a Georgia en una guerra relámpago quitándole Osetia y Abjasia, además de anexar la península de Crimea y arrebatarle a Ucrania el estratégico puerto de Sebastopol.

La pregunta es si Alepo constituía una prioridad en este momento. Sin duda lo era desde la perspectiva del reposicionamiento estratégico del eje Damasco-Moscú-Teherán. Pero no lo era desde la perspectiva humanitaria. Las milicias que controlaban Alepo no estaban perpetrando un genocidio como el que se realiza en el territorio que ISIS convirtió en un virtual campo de concentración.

La prioridad era recuperar Raqqa, para iniciar el desmantelamiento del “califato” donde ISIS ejecuta su plan exterminador. Incluso, desde la perspectiva humanitaria se justificaba que los rebeldes derrotados en Alepo y la coalición sirio-rusa hicieran lo que hicieron Mao Tse-tung y Chiang Kai-shek para liberar Manchuria de la ocupación japonesa. Los comunistas y el ejército del Kuomintang pactaron un armisticio y hasta coordinaron su accionar para liberar el territorio que Japón llamaba Manchuqúo. Tras vencer al ocupante nipón, retomaron su guerra civil.

Por el contrario, Asad y Putin destinaron todas las fuerzas sirias a la reconquista de Alepo, permitiendo que los jihadistas de ISIS recuperaran Palmira, la ciudad que meses atrás habían perdido a manos del ejército. Ergo, por vencer a una coalición de milicias moderadas que no estaban masacrando población civil, se permitió que recuperara territorio la fuerza más cruel y demencial de la guerra.

Ese es el lado más oscuro de la victoria en Alepo. No sólo se fortaleció el régimen de Al-Asad y fue un éxito para Putin. Se fortaleció también la milicia que está ejecutando un genocidio.

Fuente: elpais.com.uy

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Las balas que mataron al embajador hirieron al gobierno de Turquía

No fueron las bombas en el aeropuerto Atatürk, ni las que regaron de muertos el casco antiguo de Estambul. Esas devastaciones contra el turismo, motor de la economía turca, no fueron el peor daño que sufriera el gobierno de Recep Tayyip Erdogan en Turquía. El peor daño se lo causó el agente Mevlut Altintas al acribillar por la espalda al embajador de Rusia.

El hombre que estaba atrás de Andrei Karlov era el policía especial que el Estado turco había designado para la protección del diplomático. Donde debía haber un protector, estaba el asesino, parado a dos metros de su blanco.
Si el hombre que debía cuidarlo fue quien lo acribilló, el gobierno más dañado por el magnicidio no es el ruso, sino el de Turquía. Ante el mundo, Erdogan es un gobernante que ya no puede garantizar ni la seguridad de los embajadores.

¿Fue ese el objetivo del homicida? Es posible. Si detrás del asesino estuvo el PKK o la otra organización separatista kurda, “Halcones de la Libertad”, lo más probable es que el blanco haya sido el gobierno turco, que bombardea a los kurdos en las montañas del sur, mientras hace lo propio contra los peshmergas, los milicianos kurdos que luchan contra el Estado Islámico (ISIS) en Irak y Siria.

También es posible que el objetivo del crimen haya sido el que proclamó el asesino junto al cadáver de su víctima: denunciar los masivos bombardeos lanzados por Rusia para que el régimen de Al Asad pudiera recuperar Alepo.

Sin esa lluvia indiscriminada de bombas rusas, el ejército sirio no habría podido sacar de la ciudad a los rebeldes. Y esas milicias luchaban contra Al Asad sin cometer masacres ni aliarse con el Estado Islámico.

El atentado con un camión en Berlín, que le costó la vida a nueve personas, tiene el sello del Estado Islámico y sus lobos solitarios, lunáticos que consumen mensajes calibrados para hacerlos entrar en trance exterminador. Pero el magnicidio en Turquía no muestra huellas del ISIS.

Erdogan trataba de recomponer con Vladimir Putin la relación dañada en Siria, donde tomaron partido por bandos enfrentados. Mientras negociaban, irrumpió la sombra de un odio ancestral, que se remonta a las guerras entre cosacos y tártaros, y también a Catalina la Grande, que arrasó los canatos que rodeaban el Mar Negro.

La enemistad ruso-turca siempre tuvo que ver con las tierras centroasiáticas, pero ahora el antiguo odio revivió en Siria. Erdogan trataba de apagar las llamas que él mismo provocó al derribar un cazabombardero ruso. Pero un agente de su propio servicio de seguridad, cometió el magnicidio que hirió gravemente su poder, con las mismas balas que mataron al embajador ruso.

Fuente: turello.com.ar

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Trump y la política de las “dos Chinas”

Mao Tse-tung, Zhang Yufeng y Richard Nixon | Crédito: Oficina de fotos de la Casa Blanca de Estados Unidos (1969 – 1974) / White House Photo Office (1969 – 1974) [Dominio Público], vía Wikimedia Commons.

Donald Trump parece Richard Nixon al revés. Aquel presidente norteamericano y su secretario de Estado, Henry Kissinger, dieron un paso geopolítico clave contra la Unión Soviética al producir un histórico acercamiento a la China comunista. Leer más

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Colombia hora cero

Juan Manuel Santos junto al vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden.

En “La sombra del águila”, cuenta Arturo Pérez Reverte la interpretación errónea que hizo Napoleón sobre la batalla de Sbodonovo.

Aquella instancia crucial del avance de las fuerzas napoleónicas sobre Rusia en 1812, era observada desde una colina por el gran mariscal francés. Leer más

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Cristina se oculta detrás de Lula y Dilma

Cristina Kirchner aprovechó las denuncias contra Lula y Dilma, para denunciar una campaña de los “grupos concentrados” | Foto: telam.com.ar

Reunirse con Lula en Brasil y dar con Dilma Rousseff una conferencia titulada “La Lucha política en Latinoamérica hoy”, le sirve mucho a Cristina Kirchner. Lo que no está claro es si les sirve a Lula y a Dilma. La idea que subyace es que los tres ex mandatarios sufren las consecuencias de haber enfrentado al poder económico concentrado para repartir riqueza entre los pobres. ¿Es así? Leer más

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Calculó mal y le salió mejor

Primero enfrentó y derrotó a la dirigencia republicana. Luego a la del Partido Demócrata. Y mientras vencía a la clase política, enfrentaba a Wall Street y a los grandes medios de comunicación. La pregunta es si lo suyo era un plan diseñado para llegar a la Casa Blanca o tenía otro objetivo y, accidentalmente, lo llevó hasta el 1600 de la Avenida Pensilvania.

Es posible plantear una teoría a partir de versiones con visos de ser ciertas de las que se hizo eco el periodista argentino Jorge Fontevecchia en el diario Perfil. Esa teoría plantea que, en realidad, el objetivo era crear una cadena de televisión que reemplazara a la Fox como vocera de la Norteamérica conservadora. Si esa era la verdadera meta, el plan era colarse en las primarias para hacer campaña atacando a la dirigencia republicana y embistiendo, paralelamente, contra todas las elites que gravitan sobre los tres poderes. Argumentaría que es lo que sienten muchos norteamericanos, sin que la política escuche esa voz acallada por los grandes medios de comunicación.

La dirigencia republicana y los medios que la respaldan, empezando por la cadena Fox, cerrarían filas contra él, impidiéndole llegar a la candidatura. Entonces Trump se victimizaría denunciando que los políticos y los medios actuaron en defensa propia, contra la voluntad del pueblo. Y, para que eso no vuelva a ocurrir, anunciaría el lanzamiento de “Trump TV”.

Todo iba según sus planes, salvo algo que no había calculado: en este tiempo de frustraciones de las clases medias, el discurso anti sistema es la carta ganadora. Por eso, contra su propio pronóstico, Trump ganó la postulación y pasó a disputar la Presidencia.

A esa altura ya sabía que hacer demagogia y tener las elites y los medios en contra no debilita sino que fortalece. Por tanto, mantener la fórmula usada en las primarias tendría, sí o sí, un resultado beneficioso: o ganaba la Presidencia, o la perdía, caso en el cual, con la victimización lucubrada, lanzaba Trump TV.

Por esa razón, en plena campaña, denunció un fraude perpetrado por los medios y los establishments. También anunció que no reconocería un triunfo de Clinton porque sería producto del fraude. Preparaba el escenario para la victimización con que lanzaría Trump TV.

Fuente: elpais.com.uy

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