Doña Cristina y sus dos maridos

Un rasgo fundamental de su gobierno es el desplazamiento geopolítico de Argentina. Ese será el legado principal de Cristina. La marca mayor de su paso por el poder y el factor determinante de los próximos años.

Los acontecimientos más resonantes de su segundo mandato se explican en ese cambio de ubicación en el tablero mundial. Desde el acercamiento a Irán hasta la base con leyes y militares chinos en la Patagonia, pasando por los acuerdos nucleares y militares con Rusia. En suma, las nuevas “relaciones carnales”.

Al ser reelegida en 2011, la Presidenta enterró una política iniciada por Raúl Alfonsín y restablecida por Néstor Kirchner, tras el desvío que impuso Carlos Menem al alinearse de lleno con Washington: la apuesta a la región, sin maridajes con potencias externas. Leer más

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Argentina se casó con Rusia y con China

Cuando Cristina Kirchner entró al Kremlin, conoció la cuna del modelo que inspira a su liderazgo. En ese palacio, Iván IV creó el título de zar. También la cultura política eslava y el Estado ruso, al que expandió conquistando Siberia y anexando los kanatos de Kazán y Astrakán.

Inmisericorde con los insumisos, Iván el Terrible enriquecía a quienes lo apoyaban. Todos los gobernantes fueron zares, incluyendo los líderes soviéticos con la excepción de Gorbachov, cuyo espíritu liberal hizo que el último imperio ruso se desintegrara. Leer más

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