Victorias derrotadas de Macri y del Papa

Macri siente que ganó. Que el sólo hecho de habilitar un debate que nadie se había atrevido a abrir, lo deja en la historia con letras mayúsculas.

Habría sido de ese modo si entre los sepultureros de la Ley no hubiera tantos senadores del oficialismo. Los discursos más lúcidos a favor de la legalización del aborto, fueron pronunciados por miembros de Cambiemos. Pero también eran de la fuerza gobernante los senadores que dijeron los discursos más obtusos.

La vicepresidenta es otra de las razones por las que Macri no puede sentirse ganador. La arbitrariedad con la que condujo el debate en el Senado y la violencia verbal que reveló un indiscreto micrófono abierto, mostraron un lado agresivo y oscuro de la mujer que en su momento aportó humanidad a la imagen de Macri.

Lo más probable es que de haberse realizado un referéndum, la mayoría de los argentinos habría votado como en su momento votaron las catoliquísimas Italia, Portugal e Irlanda. Pero votaron los senadores y el resultado es que Argentina mantiene una legislación redactada y aprobada en 1921.

¿Esto implica que ganó el Papa? Podría ser de ese modo, si se tiene en cuenta que Francisco en persona encabezó una campaña fuertísima para impedir la aprobación de la Ley sobre interrupción del embarazo. Describió como “nazis” a quienes defienden la legalización, presionó a medios de comunicación y a los senadores, mientras sus obispos emitían documentos señalando que si el Congreso aprobaba la Ley Argentina sería una “dictadura”.

A la pulseada política sin duda la ganó el Papa argentino. Ha demostrado el poder que él y la iglesia tienen sobre el Estado. Pero cuando una religión impone sus convicciones a través del poder que ejerce sobre el Estado, es porque está perdiendo influencia sobre la conciencia de las personas, que es el ámbito en el que debe actuar la prédica religiosa.

El Papa logró una victoria paradójica porque deja a la vista el constante retroceso de su influencia en la conciencia de la gente. La victoria de la iglesia estaría en que las mujeres no quieran abortar; y no que exista una ley que se los prohíba. Si hubiera estadísticas sobre la filiación religiosa de las mujeres que interrumpen sus embarazos, quedaría a la vista que la prédica de la iglesia no gravita en las personas. Por eso se vale del Estado y de las leyes, un terreno en el cual el debate debiera ser secular.

Es posible que esta demostración de poder que hizo el Papa sobre el Estado y sus leyes, tenga un efecto contraproducente y haga crecer el rechazo a la injerencia religiosa en la política y en la legislación, acrecentando el reclamo de un Estado decididamente secular que ya no pague sueldos a la jerarquía eclesiástica ni privilegie el rol del catolicismo en la sociedad, como lo hace la Constitución.

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La Iglesia y la ley, una relación tensa

Un examen histórico del vínculo entre la religión y los gobernantes, para que alineen el Derecho con sus dogmas. La pérdida de influencia sobre la conciencia de las personas, el eje del conflicto.

La convicción de la Iglesia Católica sobre el inicio de la vida humana no es irracional ni descabellada. Es una convicción que, aunque discutible, tiene lógica.

La posición de la institución sobre el aborto no es retrógrada. Es una posición. Lo retardatario no estaría en la convicción sobre el inicio de la vida ni en la posición frente al aborto, sino en la acción emprendida contra su eventual legalización. Leer más

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La teoría de Chávez

Algo oscuro quedó flotando tras las explosiones. Los batallones que desfilaron aún no se habían retirado y el régimen ya había señalado al presidente colombiano como responsable del supuesto plan magnicida.

En la teoría de Hugo Chávez, detrás de todo lo malo que ocurre en Venezuela, está la “oligarquía bogotana”. El líder bolivariano convirtió a los gobiernos de Colombia en la extensión actual de una conspiración decimonónica contra la unidad Latinoamericana.

Por eso, en el 2010, Chávez protagonizó una escena surrealista al hacer exhumar el cadáver de Bolívar para probar que “no murió de tuberculosis como dice la historia oficial, sino que fue asesinado con arsénico”. Y detrás del “asesinato del Libertador” estaba Francisco Santander y la camarilla que también habría planeado el asesinato del Mariscal Sucre.

En esa teoría histórica, Alvaro Uribe es la versión contemporánea de Santander y la clase dirigente de Colombia es la proyección en este tiempo de aquella “oligarquía bogotana” que saboteó el proyecto bolivariano de “la Gran Colombia”. Leer más

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Kirchner y Lula, casos muy diferentes

En la Argentina, el dinero recaudado no lubricaba acuerdos parlamentarios, sino que terminaba en arcas personales.

No hay dictaduras buenas y dictaduras malas. Hay dictaduras y democracias. Pero existen distintos grados de regímenes dictatoriales. De hecho, el totalitarismo es la mayor graduación: la dictadura absoluta.

Del mismo modo, no hay corrupción buena y corrupción mala. Toda corrupción es mala, pero no todas las corrupciones son equivalentes. Alberto Fernández viajó a Roma para tratar con el papa Francisco la situación de Lula. Pero es seguro que no le explicó algo que el pontífice simula ignorar: la diferencia oceánica entre el caso del expresidente brasileño y el del matrimonio Kirchner.

Lo que funciona en Brasil desde hace muchas décadas es un mecanismo de financiamiento ilegal de la política. Al menos hasta el llamado Lava Jato, el dinero de las empresas privadas bendecidas con contratos estatales lubricaba la maquinaria de consensos políticos que daban gobernabilidad y aprobación de leyes a los gobiernos. Los sobornos financiaban a la mayoría de los partidos y regaban los bolsillos del grueso de los legisladores y los funcionarios de las distintas fuerzas políticas.

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Tinelli y la calidad política

El ingreso de outsiders a la política se da de dos maneras: o por decisión propia del outsider o como caballo de Troya de la dirigencia tradicional.

Se trata de un fenómeno mundial y tiene que ver con las incertidumbres y temores, en un tiempo marcado por la evolución tecnológica vertiginosa y la transformación permanente que esta produce en las economías y en la sociedad.

Como la clase política no puede modificar esa realidad, las sociedades buscan salvadores fuera de las dirigencias políticas, confundiendo el éxito personal con la posibilidad de cambiar exitosamente la realidad.

Trump y Berlusconi serían dos ejemplos de out-siders que se zambulleron en la política por decisión propia. Mientras que Menem, en los 90, fue el impulsor de los caballos de Troya argentinos.

En la leyenda que relataron Homero en la Odisea y Virgilio en la Eneida, por no poder trasponer los muros de la ciudad que sitiaban, los griegos hicieron el caballo de madera en el que entraron ocultos quienes abrieron las puertas a la invasión.

El cantante Palito Ortega y el automovilista Carlos Reutemann fueron dos de los muchos vehículos para sortear la muralla que ya empezaba a separar a los políticos de la sociedad. Leer más

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Bitácora de la corrupción K

Fue como encontrar una bitácora en la que un navegante detalla minuciosamente sus travesías. Pero en este caso, la nave era un auto y la travesía era el repetido recorrido que el chofer hacía llevando millones de dólares desde empresas a la Casa Rosada, la Quinta de Olivos y el mismísimo departamento porteño del matrimonio Kirchner.

En Argentina, nadie medianamente informado se sorprendió por lo que tan detalladamente describía en sus cuadernos el chofer que trasladaba los millonarios sobornos. El esquema de la corrupción kirchnerista carecía de sofisticación.

Quien hubiese escuchado la razón por la que Roberto Lavagna dejó de ser ministro de Economía de Néstor Kirchner, o quien hubiese calculado grosso modo la insólita multiplicación de las fortunas de los empresarios bendecidos con la obra pública, no tendría razón para sorprenderse. Sin embargo, la bitácora del chofer que llevaba el dinero desde los sobornadores a los sobornados, debiera tener el peso de la imagen de José López lanzando por la tapia de un convento bolsos con millones de dólares en efectivo. Para el gran público, la letra escrita en un cuaderno es menos explícita que la filmación donde aparecen López, monjas, bolsos y una ametralladora. Pero para Cristina, su difunto marido, el ministro de la obra pública y las empresas que multiplicaron por mil sus capitales, el cuaderno del chofer es aún más lapidario. Leer más

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Israel y la grieta judía

La hipocresía y la preocupación razonable en la reacción del mundo por la ley que habla del “Estado Nación del Pueblo Judío”.

En las democracias de Occidente y en los regímenes del Oriente Medio, el paso que dio Israel fue cuestionado. La creación de una ley que habla del “Estado de la nación del pueblo judío” levantó una ola de críticas en las democracias occidentales, mientras los países musulmanes disparaban pronunciamientos que hablaban del “apartheid” impuesto por los israelíes.

La reacción en Occidente tiene un costado entendible y otro curioso. El lado curioso es que siempre se ha referido a Israel como el “Estado judío”. En el periodismo y la intelectualidad, el sinónimo usado en artículos y textos, para no repetir en cada estrofa la palabra Israel, era y es “Estado judío”. Sin embargo, cuando ese concepto tan utilizado y tan familiar apareció en el texto de una ley, produjo un grave estupor.

Lo curioso de esta reacción no sólo tiene que ver con la caracterización que siempre se dio a Israel como Estado judío; también con que todo Oriente Medio está plagado de Estados con leyes que dan supremacía a una raza y una religión. Esa realidad tan evidente resalta la hipocresía del estupor en la reacción de los vecinos de Israel. Leer más

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Cuba entierra el comunismo

Que la Constitución cubana incorpore el concepto de “propiedad privada” y deje de mencionar al comunismo, puede parecer poco, sobre todo si por ley se considera al “socialismo” como rasgo “irrevocable” del Estado.

Al fin de cuentas, se trata solo de una palabra, comunismo, que la realidad volvió anacrónica hace tiempo. Sin embargo, la importancia de quitarla de la Constitución, incorporando el concepto “propiedad privada”, tiene una gran significación porque implica la revisión, tardía y sin explicación autocrítica, de una cuestión clave en el marxismo. La revisión desarticula la teoría marxista-leninista sobre un trayecto de la historia que se consideraba inexorable.

Concibiendo a ese trayecto como “la historia de la lucha de clases”; explicando el devenir de esa lucha mediante la dialéctica hegeliana (tesis, antítesis y síntesis), y sosteniendo que el proletariado industrial sería la última clase revolucionaria, Marx y Engels afirmaron que esa revolución final pondrá fin a la historia, al crear la dictadura que conduciría al comunismo.

En el Contrato Social, Rousseau había explicado en el siglo XVIII que al comienzo de la historia, entendiéndose por ello la aparición del Estado, lo produjo la irrupción de la propiedad privada. Marx y Engels suscribieron la teoría rousseauniana, agregándole el final: si al Estado lo originó la propiedad privada, su desaparición implicaría la desaparición del Estado. Leer más

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Una pulsión oscura en Israel

Más allá de que el mundo siempre llamó a Israel “el Estado judío”, la Ley que acaba de aprobar la Knesset no enriquece la democracia israelí. La opaca.

Israel fue moldeado en el modelo liberal-demócrata del Estado de Derecho. Y la ley impulsada por el conservador Likud y sus aliados ultranacionalistas y hebreos ortodoxos, es un paso en el sentido contrario de las democracias occidentales.

Para que se dé este paso negativo, que opaca una de las virtudes de Israel (su Estado de Derecho en el que todos los ciudadanos son iguales ante la ley y tienen las mismas libertades y garantías) confluyeron temores demográficos y pulsiones extremistas contrarias a la secularidad y a la diversidad.

Es grave que la Ley aprobada no mencione las garantías a la “completa igualdad de derechos sociales y políticos para todos sus habitantes, independientemente de su religión o raza”, que establece la Declaración de Independencia de 1948. Es difícil confiar en que Netanyahu y sus socios nacionalistas y religiosos no tengan por objetivo diluir esas vigorosas garantías de igualdad y diversidad. Lo que dificulta esa confianza es la inclusión de un concepto étnico: judío.

Pero este paso en sentido contrario al modelo democrático occidental, no acerca a Israel al siniestro recuerdo del apartheid sudafricano. Así sería, de haberse aprobado la creación de ciudades exclusivas para judíos, proyecto ultraconservador que no parece haber quedado del todo conjurado.

A lo que acerca el paso dado en la Knesset es a sus vecinos en la región. En Siria y en Egipto no todos los habitantes son de la raza árabe (hay kurdos y armenios, por ejemplo), sin embargo sus nombres oficiales son República Árabe de Siria y República Árabe de Egipto. Jordania lleva el nombre de un linaje: Hachemita. Y el reino saudí lleva el nombre de una familia: Saud. En Irán no todos son musulmanes ni todos los musulmanes son chiitas, pero el Estado se denomina República Islámica, relegando a los no musulmanes, mientras la ley coloca al chiismo por sobre las demás vertientes coránicas.

Oriente Medio está plagado de ejemplos de leyes discriminatorias, también en relación al sexo. Israel se distingue positivamente debido a los principios establecidos en su Declaración de 1948.

Los impulsos étnicos y religiosos que laten en la coalición de gobierno, tienden a diluir esos principios con leyes que toman rasgos negativos de la región.

Tienen autoridad moral para criticar esos pasos oscuros los israelíes que defienden los valores seculares, igualitaristas y democráticos de la fundación. No la tienen los países vecinos que establecen, desde sus propios nombres, la supremacía de una raza y una religión.

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