Lo malo y lo peor

Aunque Hugo Moyano es un problema, el problema no es Hugo Moyano. Suena paradójico, pero la cuestión principal para el gobierno no es que el sindicalista convocara a una protesta por sus problemas personales con los jueces que lo investigan.

La cuestión principal es que, siendo tan evidente que la protesta fue por esos problemas personales, haya reunido una multitud tan numerosa.

La cuestión no es que Moyano sea un sindicalista agresivo, apretador y turbio. La cuestión es que siendo tan agresivo, apretador y turbio, haya podido encabezar una demostración importante de descontento con la gestión de Mauricio Macri.

La cuestión no es que tantos sindicatos grandes hayan roto la cúpula de la CGT y se hayan “bajado” de esta marcha dejando solo a Moyano. La cuestión es que con tantos sindicatos importantes abandonándolo y “bajándose” de la marcha, lo mismo haya estado tan acompañado. Eso es lo que tiene que enfocar el gobierno de Macri: un gremialista desprestigiado, presuntamente poseedor de una fortuna injustificable, además de portador de una modalidad de acción sindical extorsiva que genera repulsión en la mayoría de los argentinos, pudo encabezar un acto multitudinario.

Se equivoca el gobierno al enfocarse en el desprestigio de la dirigencia kirchnerista que, después de haber despreciado a Moyano, fue al pie del líder camionero como si nada. Se equivoca también si se detiene en los cientos de camiones y colectivos que llevaron gente, así como en que mucha gente recibió dinero por ir.

A pesar de todo eso, las calles mostraron a Macri que su política económica golpea duramente a las clases media y media baja. Para colmo, ni siquiera está logrando las metas de crecimiento de la economía y de caída en la inflación y el déficit fiscal. Inflación y déficit crecen, igual que la deuda, mientras que lo que decrece es el poder adquisitivo de las franjas de la sociedad cuyo consumo pone en funcionamiento la producción y multiplica el empleo.

En eso tiene que pensar Macri después de que un tren fantasma de la dirigencia argentina, repleto de impresentables, pasara por la avenida 9 de Julio.

Algo anda mal si dirigentes tan desprestigiados y sospechados de corrupción, pueden convocar multitudes tan vastas para protestar contra la política económica.

Si el gobierno sigue concentrándose en los defectos de sus esperpénticos enemigos, en lugar de concentrarse en sus propios y numerosos defectos, habrá nuevas marchas y serán cada vez más multitudinarias.

 

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Juego sucio de dudosa legalidad

La recurrente difusión de audios en los que Cristina Kirchner y Oscar Parrilli, es desagradable y expone un espíritu violento y cargado de desprecio. Pero en estos días no resulta ni lo más grave ni lo más revelador.

El desprecio de Cristina por quienes la confrontan y la denuncian era conocido desde que gobernaba su marido. Tampoco hay novedad en el desprecio al Partido Justicialista, ninguneado durante sus dos presidencias.

Lo más grave no está en esos diálogos telefónicos plagados de vulgaridades. Lo más grave está en la recurrente difusión pública de grabaciones que no debieran salir de los despachos judiciales donde fueron ordenados. Cada filtración resulta oportuna para el gobierno de Macri. Cristina y Parrilli se expresan con desprecio hacia el peronismo y hacia Sergio Massa, en momentos en que la ex presidenta intenta unir kirchnerismo y peronismo.

La difusión de esa vieja grabación no puede tener otro objetivo que el de dinamitar el acercamiento en marcha. Lo dudoso es la legalidad de que, una vez más, se hayan filtrado grabaciones ordenadas para investigaciones judiciales, y no para jugadas políticas. Tanto el Código Procesal Penal como la Ley de Inteligencia permiten a los jueces interceptar comunicaciones. Lo que no permiten es la filtración de esos registros para que lleguen a la prensa.

La legalidad del procedimiento judicial de interceptar comunicaciones privadas, no otorga legalidad a la filtración y publicación de esos registros. ¿Por qué, entonces, no se toman medidas para investigar y castigar a los miembros del aparato judicial que producen las filtraciones, y también para evitar que haya medios que sigan dando difusión pública a lo que no debiera difundirse?

Cristina jamás ocultó su menosprecio por el partido creado por Perón, en el que militó siempre. Tampoco ocultó ese viscoso desprecio por todo aquel que la contradijera, cuestionara su verticalismo personalista o la denunciara por corrupción. Por eso, lo nuevo de esta nueva filtración no está en lo que dice la ex presidenta, sino en el blanco al que apunta. Ese blanco es el intento de reunificación del peronismo.

Muchas cosas se le pueden cuestionar a esta iniciativa que imanta conspiradores y oportunistas. Lo que no se puede es jugar sucio contra ella. Y la filtración y difusión de escuchas telefónicas implican juego sucio, además de actos de dudosa legalidad.

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Las armas y la historia

El fundamentalismo implica la aceptación total de los fundamentos de una religión, expresados en sus textos sagrados.

Es una aceptación literal. No contempla el carácter simbólico con que se expresan los antiguos escritos. Lo dicho dicho está y tal como ha sido dicho.

En Estados Unidos hay un fundamentalismo constitucional, practicado por sectores que no interpretan la Carta Magna adecuándola a los tiempos. Aparece cada vez que se manifiesta esa trágica patología norteamericana que provoca masacres: la recurrente aparición de un lunático que dispara a mansalva en cualquier espacio atiborrado de gente.

Expresiones del fundamentalismo armamentista son la Asociación Nacional del Rifle (ANR) y otras agrupaciones que defienden la realidad imperante basándose en la II Enmienda de la Constitución.

Se trata del agregado incorporado mediante la Carta de Derechos, cuatro años después de aprobada la Ley Fundamental. Ergo, un texto de 1791, cuando el Estado se expandía hacia el oeste, no a través de un ejército conquistador sino de los propios ciudadanos que se convertían en colonos y ocupaban tierras de tribus indígenas usando sus propias armas. Un tiempo en el que a los pueblos del Medio Oeste no los protegía una policía numerosa, sino un sheriff con algunos pocos asistentes.

La conquista del Oeste explica el derecho a las armas. También la abominación a la tiranía: armado, el ciudadano podía revelarse contra un tirano usurpador.

Extrapolar linealmente aquella realidad conduce al extravío. A fines del siglo XVIII, cuando se redactó la II Enmienda, sólo existían mosquetes y trabucos. A esas armas se refería la Carta de Derechos. El revólver Colt, primer arma que podía disparar seis balas sin que hubiera que recargarla tras cada disparo, apareció a mediados de la década de 1830; quince años más tarde llegaron las pistolas fabricadas por Smith & Wesson, mientras que el Winchester, primer rifle de repetición, irrumpió en el último tramo del siglo XIX.

Hoy hay armas que con cada gatillada disparan nutridas ráfagas. El AR-15, usado en la masacre de Florida, es un fusil semiautomático, pero casi con la misma capacidad de producir masacres que tiene su inspirador: el M-16.

De hecho, con AR-15 se han perpetrado muchos aniquilamientos. En cada ocasión, los defensores del statu quo desvían el verdadero debate, que no es sobre el derecho a poseer armas, que existe en muchos países, sino sobre el increíble derecho exclusivamente norteamericano de poseer arsenales que incluyen armas de guerra.

Lo hacen invocando la II Enmienda, como si fuese de este tiempo y no del siglo XVIII.

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Macri, en un campo minado

El peronismo, que tiene bien desarrollado el olfato sobre la salud o la debilidad del poder, está oliendo sangre. La serenidad que intenta transmitir el gobierno de Macri choca contra indicadores negativos.

¿Sería futurismo mágico imaginar al Papa bendiciendo la unidad del peronismo? Quizá ni tan futurista ni tan mágico. Cada vez hay más llamadas al Vaticano. Aumentan de manera proporcional al crecimiento de vaticinios sobre la caída de Mauricio Macri.

Eugenio Zaffaroni y varios más dicen fuerte lo que una multitud en su vereda política susurra. “Macri gobierna tan mal que caerá antes de terminar el mandato”, afirman, palabras más palabras menos, muchos sindicalistas, kirchneristas y peronistas, con excepción de algunos gobernadores.

Los más decentes expresan el mismo deseo, pero por la negativa. Son los que empiezan diciendo “yo no quiero que Macri se vaya antes, pero…”. Todos los que comienzan una argumentación con esa frase quieren que el Gobierno caiga cuanto antes, del mismo modo que quien empieza diciendo “tengo amigos judíos” seguro es un tremendo antisemita.

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El enigma catalán

Los separatista se empecina en mantener el liderazgo de Puigdemont, a pesar de haber chocado “el Proces” y fugarse a Bélgica.

Tal Si el capitán de un barco lo conduce hacia una tempestad y, en plena deriva, en lugar de aferrarse al timón para llevarlo al puerto prometido o de hundirse con su nave en el naufragio, lo que hace es escapar en un bote salvavidas, no habría mucho que discutir: sería juzgado como un cobarde que traiciona su deber y perdería el grado de capitán y el derecho a conducir barcos.

Por eso es difícil entender el debate en el que se hundieron los separatistas catalanes tras la elección de diciembre. Carles Puigdemont se parece al capitán que abandona la nave en medio de la tempestad. Sin embargo, la mayoría parlamentaria se empantanó en una discusión desopilante, por tratar de mantener a Puigdemont en el timón que había dejado girando a la deriva.

Cataluña quedó sin gobierno durante meses, debido a que los partidos que la chocaron contra el artículo 155 de la Constitución española, en lugar de discutir las metas y los instrumentos de la nueva gestión, se enredaron discutiendo cómo salvar a Puigdemont.
Ocurre que la fuerza política del líder fugado, se empecinó en mantenerlo al frente del gobierno. El Partido Democrático, surgido del reciclaje de Convergencia Democrática, la agrupación catalanista creada por Jordi Pujol, hizo que la coalición que lidera, Junts per Catalunya, se empeñara en sostener el poder de Puigdemont.

Atravesando la frontera del absurdo, propuso primero la investidura vía Skype del líder refugiado en Bélgica. Puigdemont aparecería en una pantalla instalada en el Parlament, asumiendo como jefe de la Generalitat. Y a través de esa vía gobernaría.

Como era de esperar, el Tribunal Constitucional rechazó una presidencia ejercida desde Bruselas. Entonces, las huestes separatistas propusieron investirlo como “presidente simbólico” y crear una presidencia efectiva en suelo catalán. Leer más

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El derecho que causa masacres

La cuestión no es el derecho a poseer armas; la cuestión es si debe seguir existiendo el derecho a poseer arsenales con armas de guerra. En muchas sociedades, el ciudadano puede tener un arma.

Pero una cosa es tener una escopeta, un rifle o una pistola, y otra muy distinta es tener un fusil de repetición.

La ráfaga que despide un arma de asalto o una ametralladora, puede matar a decenas de personas con una gatillada. Este es el debate que los lobbies defensores de las armas, como la Asociación Nacional del Rifle (ANC), siempre logran obstruir.

Igual que los sectores más conservadores de los grandes partidos, particularmente fuertes en el Republicano, después de cada masacre maniobran para que el debate sea “armas sí o armas no”, cuando la verdadera cuestión es el patológico derecho ciudadano a poseer arsenales, y su consecuencia inexorable: una sociedad plagada de armas de guerra. La ANC y los demás defensores de las armas plantean, ante el caso de la escuela de Florida, que el problema no fue el arma sino la violación de la Ley. Esto es: si los menores no pueden comprar un fusil como el Colt AR-15, el joven que masacró alumnos y maestros en Florida consiguió el suyo comprándolo en la calle o robándolo, ergo violando la Ley. Leer más

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Macri, cada vez menos margen para ignorar alarmas

¿Los escasos brotes verdes de 2017 se están secando en 2018? ¿Qué datos hay que mirar para entender el rumbo económico de Mauricio Macri? ¿Los hoteles llenos del fin de semana largo de Carnaval? ¿O la sangría de dólares que se van al exterior con el turismo y las importaciones?

Un artículo publicado por el diario montevideano El Observador, enumera una larga serie de señales alarmantes:

● El déficit de cuenta corriente, que avanza vertiginosamente situándose ya en 5% del PBI.
● Un rojo en la Balanza Comercial, que alcanza el récord de U$S 8.500 millones.
● Metas inflacionarias en las que nadie cree y los actores económicos ignoran.
● La caída en la cotización de los bonos soberanos, mientras aumentan los que emiten otros países de la región.
● Un déficit estratosférico que sólo se puede financiar con deuda externa, y cada vez más cuesta arriba por la trepada de las tasas internacionales de interés.

El corresponsal uruguayo Fernando Gutiérrez, al igual que otros periodistas económicos locales, recogió de los círculos financieros y de los consultores una gran gama de afirmaciones y advertencias tremendistas. Esa sensación de cataclismo, que han comenzado a difundir ciertos círculos financieros y encumbrados analistas, concuerda con lo que repiten los allegados a Cristina y los sindicalistas: Macri se cae; Macri no llega a 2019. Leer más

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La máscara de Zapatero

Hasta aquí, se había preocupado por cuidar las formas. Nunca fue claro el rol de Rodríguez Zapatero en Venezuela, pero sus declaraciones y pronunciamientos aparentaban neutralidad.

Lo inequitativo era el “diálogo” en sí mismo. Sentar a la oposición con el régimen tenía un beneficiado y un perjudicado. El beneficiado era Nicolás Maduro y el perjudicado era el sector que se prestaba a la estratagema con la que el régimen sólo buscaba ganar tiempo y dividir la disidencia.

Cada vez que le puso palabras a su acción, el exjefe de Gobierno español fue más resbaladizo que explícito. No obstante, mantenía las formas. Ese jabonoso equilibrio terminó esta semana, cuando Rodríguez Zapatero pareció desenmascararse al acusar a la oposición por el fracaso de un “diálogo” que nunca fue un verdadero diálogo, ni nada que se le pareciera. Maduro no hizo ni el esfuerzo de simular voluntad negociadora. Al contrario, usó el tiempo que le reglaron las gestiones del papa Francisco y de Rodríguez Zapatero para avanzar sobre los últimos vestigios del Estado de Derecho. Leer más

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El mundo y un 2018 al límite

Peligro de guerra nuclear en el este asiático, y el riesgo de un choque en Oriente Medio.

Tengo miedo…Estamos al límite”, fueron las palabras de Francisco. El Papa se refería a una guerra nuclear y se expresaba de este modo ante los periodistas, en el avión que lo llevaba a Chile. No fue extraño lo que dijo, sino como lo dijo. Había repartido unas fotos de Nagasaki, por lo tanto hubo premeditación en un pronunciamiento más acorde a un documento del Vaticano convocando, por caso, a los líderes de todas las religiones a reclamar la destrucción de las armas nucleares.

No obstante, es más importante “lo” que dijo que “como” lo dijo. Y lo que Francisco dijo, hablando como un parroquiano a sus amigos en una mesa de café, es lo que un jefe de la iglesia dice sólo si cuenta con elementos que lo avalan. El Vaticano es un buen punto observación político. A su cúspide llega información clave. Por lo tanto, seguramente el peligro al que se refirió el pontífice es de una inmensa gravedad.

La escalada de tensión en la península coreana es lo que más arrastró al mundo hasta el borde del abismo nuclear. Kim Jong-un probó en el último año que posee decenas de bombas atómicas, incluida la termonuclear. También demostró poseer misiles intercontinentales, a los que sólo les falta calibrar el reingreso en la atmósfera sin desintegrarse. Pero sobre todo, demostró que está dispuesto a que Corea del Norte sea aceptada como súper-potencia nuclear, por ende no negociará, como hicieron sus antecesores, el arsenal norcoreano a cambio de prebendas y ayudas económicas.
Este rasgo del hombre fuerte de Pyongyang hace temer que no habrá un acuerdo como el negociado por su abuelo, Kim Il-sung, con el presidente surcoreano Roh Tae-woo, por el cual el régimen norcoreano suspendió su programa nuclear y los Estados Unidos retiraron sus ojivas atómicas de Corea del Sur al comenzar la década del noventa. Leer más

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Putin y Xi Jinping: más poder en el Este

Los líderes de las potencias de Occidente empiezan el año debilitados. China y Rusia lo hicieron notablemente fortalecidos.

Algunos líderes de las grandes potencias entraron al 2018 fortalecidos y otros, debilitados. Los que más se empoderaron son Xi Jinping y Vladimir Putin, los líderes de China y Rusia, mientras que los países que vieron declinar el poder y la influencia de sus mandatarios son Alemania, Gran Bretaña y los Estados Unidos.
Los alemanes terminaron el 2017 y empezaron el año en curso sin gobierno. Merkel volvió a ganar las elecciones, pero el drenaje de votantes que fue hacia la extrema derecha que representa el partido Alternativa para Alemania, la obligó a buscar una coalición que garantice un gobierno estable. Fracasó el intento de gobernar con los ecologistas y los liberales, por lo que debió intentar un nuevo acuerdo de Gran Coalición con los socialdemócratas.

El problema es que el PDS está convencido que su declinación tiene que ver con los gobiernos que compartió con los conservadores de Merkel. Por eso las negociaciones se hicieron más largas y tortuosas que las realizadas en su momento con Gerhard Schröeder y con Sigmar Gabriel. ¿Resultado? la mujer que durante más de una década exhibió el liderazgo más vigoroso de Europa, mostró una debilidad preocupante. Leer más

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